Satélite Venezolano:

Soberanía tecnológica con sentido social

Extractos del texto de Lena Jhan



El proyecto del nuevo Satélite Simón Bolívar se define como un instrumento definitivo para la inclusión de comunidades aisladas y un importante ahorro para el Estado en materia de telecomunicaciones.


La iniciativa responde a la necesidad de alcanzar una verdadera independencia y soberanía tecnológica que garantice a Venezuela la posibilidad de contar con un dispositivo satelital eficiente y totalmente propio.


La plataforma estará en unos meses disponible, y los sistemas más sofisticados en materia de telecomunicaciones estarán al alcance de todos los venezolanos, sin distingo social ni impedimento geográfico.



Un satélite social


“No está orientado hacia fines comerciales, sino hacia la prestación de un servicio a comunidades que nunca han gozado de un sistema de comunicación moderno”.


Así lo subraya el gerente técnico de la Abae, Rodolfo Navarro, quien asegura que el citadino que tiene su conectividad garantizada, gracias a infraestructuras que ya existen desde hace años, no notará el impacto directamente.


“Es de carácter meramente social, los beneficiados serán quienes nunca han tenido la posibilidad”, sostiene.


Navarro explica que comunidades aisladas que no contaban con servicios de cableado eléctrico o fibra óptica serán favorecidas a través del enlace satelital, y detalla cómo a través de la simple instalación de una parabólica poblaciones hasta ahora incomunicadas contarán con líneas telefónicas.



Por la integración latinoamericana


Rodolfo Navarro explica que para el satélite Simón Bolívar se ha escogido una órbita geoestacionaria, es decir, un sector del espacio posicionado siempre sobre el mismo punto del globo terráqueo desde donde el dispositivo gira a la misma velocidad angular de la Tierra.


Sin embargo, dicha órbita pertenece a Uruguay y fue mediante convenio con Venezuela que pudo llegarse al acuerdo de ocuparla con el satélite, siempre y cuando ambos países puedan utilizarlo.


“Nosotros corríamos con todos los gastos de instalación de las dos plataformas terrenas -una en Guárico y otra en Bolívar-, la capacitación del personal y el desarrollo del satélite como tal, mientras ellos nos ceden esta órbita y disfrutan de hasta el 10% de la capacidad comunicacional del Simón Bolívar”, detalla.


Adicionalmente, existe un gran espacio del globo que es cubierto por el satélite, denominado “huella”. En ese sentido, no sólo Uruguay podrá gozar de los beneficios, sino también toda la región que abarca dicha huella: El Caribe, Centroamérica y el norte de Suramérica.


“Todo ese territorio está cubierto, pero recordemos que se requieren los equipos receptores y, naturalmente, acuerdos previos con Venezuela”, señala.


El representante de la Abae explica que para estas naciones es indispensable la negociación y, sobre todo, la demostración de que efectivamente se necesita del enlace satelital. Por otra parte, la finalidad ha de ser siempre social.


“Es un gran paso para la integración latinoamericana, tenemos garantizadas no sólo las comunicaciones internas sino también entre pueblos hermanos en tiempo real y sin pagarle a prestadores de servicio satelital foráneos”, sostuvo.



Etapas concretas de realización del proyecto


En el año 2002 comenzaron las conversaciones en búsqueda de cooperación internacional, pero fue en el 2003 cuando se hizo efectivo un convenio con la República China, país que no sólo ofreció transferencia tecnológica sino la posibilidad real de ensamblar nuestro primer satélite de telecomunicaciones.


A finales de 2006 se dio inicio al Programa Venesat-1 y como parte de éste comenzó a construirse el satélite Simón Bolívar, hoy prácticamente a punto para su lanzamiento luego de numerosas pruebas y controles. Si las condiciones atmosféricas son las indicadas, el próximo 1 de noviembre estará en el espacio.


No obstante, el satélite no es lo único que ocupa actualmente la agenda de la Abae (Agencia Bolivariana para Actividades Espaciales). Otros convenios internacionales con India, Argentina, Brasil, Uruguay, Francia y China, este último principal aliado en materia espacial, son parte de las tareas que acomete, siempre con dos objetivos claros: intercambio tecnológico y capacitación de personal.


“Nos ponemos a la altura del club de los 62 países que de alguna u otra forma hacen actividad espacial. Podemos afirmar que somos el país con el más rápido desarrollo en materia satelital”, sentenció el gerente técnico de la Abae, Rodolfo Navarro.

Diez días hacen falta para que el satélite, una vez lanzado, se posicione en el sitio exacto. Posteriormente, se desarrollarán una serie de mecanismos de seguridad y pruebas de comunicación, proceso necesario para que el satélite Simón Bolívar, aproximadamente en febrero próximo, esté totalmente operativo.


Fuente: ABN y texto completo: http://www.abn.info.ve/reportaje_detalle.php?articulo=859



Satélite Simón Bolívar















Un cohete Larga Marcha CZ-2F en el centro aeroespacial de Jiuquan, China. Un modelo parecido, el LM-3B, se usará para poner en órbita al Satélite Simón Bolívar el próximo 1 de noviembre (Foto: Xinhua)






































 

28 de agosto al 3 de sept. 2008, no.8

semanario  cultural  de  caracas

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