Internet:
va terminándose el predominio norteamericano


Por ende, el equilibrio de poder comienza a desplazarse y los datos fluyen fuera del ámbito norteamericano. El fenómeno, sin duda, puede acarrear consecuencias en materia de inteligencia (en particular, espionaje disfrazado de seguridad), poder militar –justamente el problema actual de Washington- y peso político. De hecho, Red descentralizada equivale a mundo multipolar.
La burocracia profesional se muestra inquieta por el proceso. “La globalización de las telecomunicaciones nos da una enorme ventaja vía predominio en internet. No podemos renunciar a esa ventaja”. Esto sostenía hace ya dos años Michael Haydn el criticado jefe de la Agencia Central de Inteligencia (CIA en inglés), exponiendo ante el senado.
Por cierto, ejecutivos del sector informático –un intangible, no una “industria”- y funcionarios admiten que el tráfico, cifrado en conexiones dentro de EE.UU., es o era una ventaja clave. A fines de 2005, verbigracia, una entidad aún más criticada que la CIA, la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) presentó un programa en conjunto con empresa de comunicaciones para interceptar comunicaciones del exterior por internet.
Las obsesiones de George W.Bush (desde septiembre de 2001) resultaron en un producto emblemático, la “ley patriótica”. Ésta transgrede la intimidad de las personas –sin molestar gran cosa a Osama bin Laden o sus émulos- y espanta a empresas que no quieren acumular datos sobre clientes y negocios en esa jurisdicción. “Mucha de esa información se capta sin tener en cuenta normas ni procedimientos legales”, afirma Mark Rotenberg, del centro para privacía electrónica (Washington), una organización no gubernamental.
En el plano internacional, cada vez más países advierten que su dependencia de otros para operar en internet los torna vulnerables. En especial, cuando intervienen los grandes prestadores de servicios en el ciberespacio con sede en EE.UU. Todo ello lleva a juegos malabares con las rutas –colectivamente bautizados “trombones”, aludiendo al instrumento alargable a voluntad. El truco permite al tráfico entre dos ciudades del mismo país eludir EE.UU.

Sea como fuere, la red global de datos va saliendo del contralor estadounidense. Vale decir, de las compañías que operan desde ese territorio y cooperan con una inteligencia federal acromegálica y poco eficaz. Por de pronto, China, India, Vietnam o Brasil encaran granes inversiones en tecnología de punta, clave para el futuro de internet en un contexto multipolar.
Fuente: Mercado.com






