Festival Osecon

Convencion Mundo Otaku



del 19 al 21 de diciembre

10am-5pm

Museo Bellas Artes, Los Caobos

Entrada BsF.10



Regresa la convencion Mundo Otaku con todas sus actividades: cine-animación, karaoke, cosplay, concursos, expo feria, videojuegos, arte, concurso de dibujo, conciertos, y mucho más. Ver más en la página web del evento: www.osecon.net




Un otaku (おたく?)

es un fanático del manga y la japanimación (anime).


Anime Otaku: Fanáticos del Anime

Manga Otaku: Fanáticos del Manga

Geamu Otaku: Fanáticos de los videojuegos

Pasokon Otaku: Fanáticos de los ordenadores



Manga (漫画?) es la palabra japonesa para designar a la historieta.

Se traduce, literalmente, como "dibujos caprichosos" o "garabatos". Fuera del Japón, se la utiliza exclusivamente para referirse a la historieta japonesa. Hokusai Katsushika, un representante del ukiyo-e, acuñó el término manga combinando los kanji correspondientes a informal (漫 man) y a dibujo (画 ga).

El manga nace de una mezcla entre el ukiyo-e y el estilo de secuencias occidental, y sólo tras la Segunda Guerra Mundial, se convertiría, progresivamente, en la forma de expresión que hoy conocemos. Al autor de manga se le conoce como mangaka.


Los japoneses llaman al manga «imágenes insignificantes». Compran cada año más de mil millones 1 de volúmenes en blanco y negro, impresos en papel barato, del grosor de un libro y con el mismo tipo de formato. Cada semana salen nuevas entregas, al más puro estilo del folletín, protagonizadas por héroes cuyas aventuras seducen a los lectores durante años.


Hoy en día, el manga o historieta japonesa es el estilo de historieta más influyente del mundo. El manga abarca todos los géneros y llega a todos los públicos, motivando además adaptaciones a distintos formatos: series de dibujos animados, conocidas como anime, películas y series de imagen real, videojuegos y novelas.


Dos páginas del manga de Hokusai con una representación de los baños termales; bien se puede considerar un precursor del manga moderno.


El manga es una de las manifestaciones de la historieta. Si se precisa su vinculación con el arte japonés, fue producto de una larga evolución a partir del siglo XI. Desde un principio, se puede notar el predominio de la simplicidad en los detalles y la armonía en la composición.


Los primeros indicios del manga se desarrollaron con el Chōjugiga (dibujos satíricos de animales), atribuidos a Toba no Sōjō (siglos XI-XII), del que apenas se conservan actualmente unos escasos ejemplares en blanco y negro.

Durante el período Edo, el ukiyo-e se desarrolló con vigor, y produjo las primeras narraciones remotamente comparables a los géneros actuales del manga, que van de la historia y el erotismo a la comedia y la crítica.

Hokusai instaló el uso del vocablo Manga en uno de sus libros, Hokusai Manga, recopilado a lo largo del siglo XIX. Otros dibujantes, como Gyonai Kawanabe, se destacaron también en ese período artistico.


Cuando comenzó la era Meiji, los artistas europeos se maravillaban del ukiyo-e, gracias a la exótica belleza que transmitía. Con ello, los inicios del manga moderno se debieron no sólo al esteticismo en el arte del período Edo, sino a las influencias europeas, y más tarde estadounidenses: sobre todo, con la introducción de las técnicas del cómic.


Durante el siglo XIX, en plena transición de la era feudal a la industrializada, fueron Charles Wirgman y George Bigot (ambos, críticos de la sociedad japonesa de esos tiempos), quienes sentaron las bases para el desarrollo ulterior del manga. Ambas personalidades fueron y aún siguen siendo admirados por los mangakas, debido a su trascendencia en el dibujo viñetístico japonés.


Al llegar el siglo XX, surgieron los precursores del manga actual, en manos de los propios japoneses como Ippei Okomoto, Kiyochika Kayashi y Rakuten Kitazawa. Se suele considerar a Tagosaku to Mokube na Tokyo Kenbutsu como el primer manga de la era moderna.


Con la expansión de la influencia cultural europea en Japón, el manga moderno fue tomando vida a medida que se introducían técnicas de dibujo y viñetado. Esto se tradujo en una producción lenta pero segura por parte de mangakas como Kitazawa, Ichiro Suzuki y Takeo Nagamatsu.


Los años 1920 y 1930 fueron muy auspiciosos, con la aparición de géneros como el Kodomo (manga para niños). También las publicaciones se fueron perfeccionando en obras destacadas como Nagagatsu no Sanjushi, Speed Taro y Ogon Bat (este último, el primer superhéroe). Simultáneamente, desde 1915 se venían haciendo los primeros ensayos para el pasaje del manga a la animación, lo que más tarde derivaría en el surgimiento del anime.


Al llegar la Segunda Guerra Mundial, con la proliferación de políticas militaristas, el manga comenzó a verse influenciado por los relatos bélicos, los cuales mostraban personajes perfectos e invencibles. Se utilizó al manga con fines propagandísticos hasta 1945, cuando las autoridades estadounidenses de ocupación prohibieron de manera generalizada este tipo de historietas.


Con la rendición incondicional en 1945, Japón entraría en una nueva era. El entretenimiento emergió como industria respondiendo a la necesidad psicológica de evasión ante la cruda posguerra. La falta de recursos de la población en general requería de medios baratos de entretenimiento.

De esta manera, la industria tokiota de mangas basados en revistas vio surgir competidores. Producto de las circunstancias, apareció el Kamishibai, una especie de leyendas de ciego, que recorría los pueblos ofreciendo su espectáculo a cambio de la compra de caramelos. El Kamishibai no competía con las revistas, pero sí otros dos nuevos medios centrados en Osaka:

Por un lado, el sistema de bibliotecas de pago, que funcionaría con una red de 30.000 centros de préstamo por todo el país, produciendo sus propios mangas, en forma de revistas o tomos de 150 páginas.

Por otro, los libros rojos, tomos de unas doscientas páginas de papel de baja calidad en blanco y negro, cuyo rasgo identificatorio eran sus portadas en color rojo y su bajo precio. Esta industria pagaba a sus artistas sueldos próximos a la miseria, pero a cambio éstos gozaban de una amplia libertad creativa.


Osamu Tezuka, un veinteañero estudiante de medicina apasionado de los dibujos animados de Fleischer y Disney, cambiaría la faz de la historieta japonesa con su primer libro rojo. La nueva isla del tesoro vendió sorpresivamente entre 400.000 y 800.000 ejemplares. Su éxito fue aplicar al cómic un estilo cinematográfico descomponiendo los movimientos en varias viñetas y combinando este dinamismo con abundantes efectos sonoros.


El más popular y reconocido estilo manga es muy distintivo. Los rasgos más característicos se basan muchas veces en la línea sobre la forma, el modo de contar la historia y la manera de colocar los paneles, que lo diferencian sobre todo de la historieta occidental. Los paneles y las páginas se leen de derecha a izquierda, al igual que la escritura tradicional japonesa. Aunque los mangaka llegan a ser muy realistas, hay en este estilo una curiosa convención: los personajes tienen ojos grandes, propios de individuos occidentales. Esta convención se ha convertido en una característica permanente del manga y el anime desde los años 1960.



Anime (アニメ): fuera de Japón, es el término que agrupa los dibujos animados de procedencia japonesa y hasta
cierto grado los elementos relacionados. En Japón se toma al término para referirse a la animación en general. El anime tradicionalmente es dibujado a mano, pero actualmente se ha vuelto común la animación en computadora. Sus guiones incluyen gran parte de los géneros de ficción y son transmitidos a través de medios cinematográficos. Paralelamente al anime, en Japón se desarrolla el mundo del manga que se refiere al cómic de procedencia japonesa. Entre el manga y el anime suele haber mucha interacción.


La historia del anime, el género de animación de origen japonés, comienza en el siglo XX, con una serie de cortometrajes similares a los encontrados en otros países como Estados Unidos, Rusia, Alemania, Francia, entre otros. Se descubrió que la primera animación japonesa fue en 1907, en el que se puede observar la participación de un niño marinero.

En la década de 1930, la animación se convirtió en un formato alternativo de la narración de cuentos. La falta de visión de actores occidentales, por ejemplo, hace casi imposible dirigir las películas establecidas en Europa, América, o mundos de fantasía, que naturalmente no tienen la participación de Japón. La animación permite a los artistas crear personajes y entornos. Taro Melocotón, el guerrero divino de los mares fue el primer largometraje de anime con audio y voces, realizado en 1943.



El cosplay (コスプレ 'kosupure'?) etimológicamente del inglés costume play, juego de disfraces.

Consiste en disfrazarse de algún personaje (real o inspirado) de un manga, anime, película, libro, comic, videojuego o incluso cantantes y grupos musicales e intentar interpretarlo en la medida de lo posible. Aquellos que siguen esta práctica son conocidos como cosplayers, siendo para ellos una de sus principales aficiones.

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El fenómeno del cosplay surgió sobre los años 70 en los Comic Market de Japón, que se celebran en Odaiba (Tokio) lugares de compra/venta de Dôjinshi. Este evento sigue realizándose actualmente. Allí, grupos de japoneses se vestían de sus personajes favoritos de mangas, animes, comics y videojuegos. Así pues dicha práctica siempre ha estado muy relacionada con estos productos, pero, con el paso de los años, se fue extendiendo hasta cruzar las fronteras del país del sol naciente y abarcar otros campos.


El número de seguidores del cosplay ha ido siempre en aumento, cada vez es más común ver a gente disfrazada en cualquier convención, y no es raro, hoy día, ver que en los estrenos de las grandes producciones de cine algunos grupos se reúnan ataviados con sus mejores galas en las salas de los cines. Los concursos de cosplay son muy habituales en las convenciones de cómics y en algunas se tiene la oportunidad de entrar gratis por llevar puesto tu disfraz.









 

18 al 24 de diciembre, 2008, no.24

corneta

semanario  cultural  de  caracas