TIENE QUE HABER MÁS ESPACIOS PARA LO UNDERGROUND

Con 33 años de vida y más de la mitad de este tiempo trabajando en la noche Ricardo Sánchez es protagonista de la movida underground de Caracas. El Loco o Mucuchies, como se le conoce en la nocturnidad estuvo detrás de las barras y fue, incluso creador de bares para la expresión de la cultura no convencional, subterránea como el eterno Greenwich, el ya historia Circo Bar, la inolvidable Mosca y la extinta y extrañada Belle Epoque.

Explica que lo underground no tiene por qué quedarse tras las puertas de los bares y espacios que se abren cada noche en la ciudad para que esta pueda expresarse, sino que es necesaria su divulgación, su masificación en el sentido del uso de los medios, pero no para hacerse comercial y venderse a las disqueras o mostradores de tiendas de los grandes Mall’s, sino para mostrarse, para que la gente pueda disfrutar de lo que crean los artistas nacionales tanto en la música como en otras expresiones artísticas como la pintura, la escultura y las plásticas en general.
¿Qué significa lo underground?
- Underground es subterráneo, abajo. Es algo hecho de manera muy personal, algo que no sigue un estilo, algo que nace de la improvisación hasta llegar a un punto de completación.
¿Cuáles son los signos que caracterizan lo underground en Caracas?

- Yo no puedo hablar por Caracas, yo hablo por mí. Mi manera de pensar la he construido en base a mi propia búsqueda, no en lo que he visto afuera, hay mucha decadencia de cosas, por ejemplo, hace falta mucha música en los distintos espacios, que le den prioridad a esa inquietud que hay, porque se concentró mucho en bandas de versiones.
“Dentro de mis 14 años nocturnos, la mayoría de los bares trabajaban con banda de versiones, y es de un tiempo para acá que empezamos a dar pie para que despierten los sitios y se planteen la posibilidad de montar bandas con su propia creación”.
“Yo armaba bandas para los bares, por ejemplo, para conseguir una banda que tocara música gitano-úngara, tenías que traerlas de fuera, de su raíz, yo me encargué de llamar a varios músicos para que montarán 15 temas de música gitano-ungara y ellos montaban el concepto para mi bar, lo que luego permitía que empezarán a llamarlos de otras partes”.

¿Estas de acuerdo con la mediatización de lo underground o la mediatización haría que esta cultura perdiera su esencia?
- Si estoy de acuerdo, por aquí pasan nada más en el display, 20 DJ’s de martes a sábado, por allí ya hay una cantidad de trabajos que están alimentando a esta movida. Intentamos hacerlo en el Circo Bar y en La Mosca lo hicimos, por ejemplo, la gente que hace los Boogies Nigth hicieron su primer evento en La Mosca y mira ya el monstruo que son.
“Lo importante es que quien abra un bar lo haga imprimiéndole su propio toque, pero siempre abierto a llevar allí nuevas expresiones y dándole oportunidad a todo este movimiento que tienen tiempo en la calle”.
¿Una anécdota inolvidable de estos 14 años?
- Cada bar me ha marcado, porque cada bar es distinto, cada bar acentúa un color más. Date cuenta en Greenwich, que es un hueco, una caja de fósforos, todo está concentradito, pero había mucha energía, el público era muy activo, gente que se conocía de casi toda la vida.

“Luego vino la Bella Época, que era otro tumbao, con tres espacios distintos, casi cuatro porque en la cocina se formaban otras comunas. Empezó la parte del Cine Bar, la Electrónica y la Barra, donde estaba el rock and roll y toda esa movida, y dentro de todo esto se les dio cabida a los Jammis Sessions, era un sitio de encuentro grande y muy nutritivo para la gente, para la música, para los músicos, para todos”.

- No, yo nos les paro b…, lo importante es que uno hace lo que uno quiere, siempre he hecho a mi manera las cosas y no le presto atención a la manera de nadie, por eso una manera de “revelarme”, ante todas esas estupideces es demostrando lo bien que la pasamos dentro de un espacio que pauto para hacerlo a mi color, a mi tumbao y al final esa necesidad esta regada por todos lados, porque hacen falta muchos más espacios para esto.
¿Cómo hacer para que haya más creación y menos versión?
- A nivel de espacios hacen falta muchos, pero también el músico tiene que salir y plantarse a tocar donde sea, buscar la forma, la calle, tu no ves que tomen las calles, en cualquier ciudad del mundo a la que uno va consigue músicos en los Bulevares, plazas, donde sea.
“Aquí al músico le hace falta dar más, Sabana Grande, por ejemplo, debería estar llena de músicos en vez de buhoneros, dándole ese otro color a la ciudad y es parte de la responsabilidad que tienen que asumir el músico, el artista, el pintor son los primeros que tienen que estar allí presentes para cambiar la ciudad”.

Lo nuevo: buena música y conversa
Hablando de su nuevo local, El Patio, Mucuchíes asegura que este no es un local para hacer dinero, sino para que la gente se divierta con buen gusto y estilo, pues “cuando las cosas se hacen bien lo demás sale sólo y hay una retribución”.
¿Cómo nace El Patio?
- Nace de muy atrás, es la evolución de todos estos años y ahora estamos aquí. Yo estaba cansado de los espacios muy grandes, quería lago más pequeño, más tranquilo, donde la música pudiera fluir de otra manera, no estoy pendiente de poner a bailar a nadie, es un espacio más de charla, de tertulia.
“Eso es lo que hace diferente a este bar de todos los otros, cierra más temprano y convocamos a la gente para que venga más temprano, pero con buen gusto. No es la tasquita de chinos con el tercio a mil bolívares, ¿qué busca la gente? ¿La tertulia? Si, pero aquí les ofrecemos más calor, más color, atención, todos los años de trabajo se vienen a aplicar aquí y eso vale oro”.
¿Qué hay en las paredes de El Patio’
En una ciudad abrumada por la desidia, con ofertas culturales definidas por una comunicación de masas -que cada día es mas masas y menos comunicación-, de memoria frágil como la cordura y cuyo signo distintivo es la violencia... es necesario escribir crónicas, pero las historias colectivas parten de gestas individuales, de proyectos que se le imponen a lo cotidiano, de necesidades superiores a nuestros tedios. y son individuos los que determinan las diferencias entre aldeas y metrópolis, y es el ocio -religión devota del pensamiento y padre por encima de cualquier cosa de la cultura-, el que define, coloca e inserta la personalidad, la integridad y la idiosincrasia de un pueblo en el mundo, en su práctica se dibujan sus sentires, se dejan escuchar sus sabores y se le roba el tiempo a la urgencia, a lo inmediato, a todo lo que no le pertenece a la reflexión, a ensayo de sí, al placer de reconocerse.
Visite www.prepatio.com
¿El Patio es un bar para los amigos?
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-Claro, y también para los que no lo son. Aquí se les consiguen… jajaja… hay muchas parejitas felices que salen de aquí, que vienen como perros en busca de sus huesos… aquí es un sitio de encuentro, de liberar tensiones, de venir a reírse y también a resolver.
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el patio
Av. Bethoveen,
Bello Monte
0212 34567898
0212 274648839

