Música: su producción

en las culturas prehispánicas



A su llegada a tierra americana los conquistadores españoles encontraron grandes culturas, robustas, y desarrolladas, que en muchos aspectos, superaban a la civilización europea. Por qué se impusieron los europeos finalmente es otro tema. Eso, sin dudas, creó condiciones para que la historia del mundo tomara derroteros impensados anteriormente. Puede decirse que la globalización comienza en ese momento, más allá de la marea que nos la presenta como un fenómeno actual: el capitalismo en ascenso, desde el Renacimiento europeo en adelante, es un proceso planetario, es global.


Lo cierto es que esas culturas desarrolladas en América tenían grados de evolución enorme; en modo alguno eran “atrasadas, primitivas o salvajes”, tal como el racismo eurocéntrico necesitó esgrimir para justificar su campaña de exterminio de los pueblos originarios y de rapiña de los recursos con que se encontró en estas latitudes. Desarrolladas como eran estos pueblos, la música era parte de ese refinamiento cultural.


En las tres grandes civilizaciones prehispánicas: la inca y la azteca –vivas a la llegada de los españoles– y la maya –que ya había pasado su mayor momento de florecimiento– se encuentran interesantes formaciones musicales.


Con el ánimo de evidenciar algo de esa enorme universo musical hoy, en el marco de otro 12 de octubre que evoca el “encontronazo” de esos dos mundos (decir “encuentro” sería demasiado benigno) queremos presentar una breve muestra del universo sonoro americano original.


Las tres grandes culturas a las que hacemos mención construyeron una diversidad de instrumentos musicales; se destacan los de percusión y viento, con los que lograban establecer una comunicación y equilibrio con los elementos de la naturaleza.


Aztecas


Sus composiciones eran interpretadas en una cámara llamada Mixcoacalli; en ella intervenía un grupo de ejecutantes y cantantes llamado Cuya-Picque. Los
principales instrumentos utilizados eran:


El Huéhuetl. Tambor construido con un tronco de árbol ahuecado, con ranuras en la parte inferior que dan forma a la base del instrumento y una piel de tigre tensada en la parte superior.


El Teponaztli. Tronco de árbol ahuecado dispuesto horizontalmente y con los extremos cerrados. En la parte superior lleva dos lengüetas formadas por angostas incisiones, que al ser golpeadas producen interesantes sonidos.


El Tlapitzalli. Toda una diversidad de flautas que producían sonidos muy agudos, similares a los que produce el piccolo occidental.


La Ocarina. Pequeño instrumento de aliento, construido con barro; tiene dos, tres, cuatro y hasta cinco orificios que producen de dos a quince sonidos diferentes. Para controlar su afinación, se le hacen dos orificios adicionales.


El Tzicahastrli. Raspador construido con un fémur humano, dotado de una serie de ranuras, que eran frotadas con una concha.


El Atecocolli. Caracol marino utilizado como instrumento de aliento. Con un corte en el vértice, se hace la boquilla; el sonido es producido por una fuerte emisión de aire que hace vibrar la punta de los labios.


Mayas


En esta gran cultura florecida al sureste de la actual república mexicana y parte de América Central, el canto y la música fueron utilizados como importantes medios de educación estética, por lo cual se les daba una atención especial.


Entre los principales instrumentos musicales destacan: el zacatán y el tunkul, caracoles, ocarinas, tambores, sonajas, flautas de caña y de hueso.


Entre los pueblos mesoamericanos los mayas alcanzaron un alto grado de desarrollo artístico que se manifiesta en todas sus realizaciones y formas. Dentro de las prácticas religiosas, el ejercicio musical fue desarrollándose conjuntamente con la religión. El uso jerarquizado de la música se estableció desde los inicios de la historia maya, y pasó a formar parte de un concepto divino.


Incas


La música inca cultivada mayormente durante su época de oro, cuando el florecimiento del Tahuantinsuyo, a la par con la danza, desempeñaba un papel importante en distintas ocasiones. Se sabe que había música amorosa, guerrera, fúnebre y agrícola.


La música inca se componía de 5 notas musicales, y no de 7 como la occidental.


Los incas contaron con varios instrumentos musicales de viento y percusión La mayoría de ellos estaban hechos de arcilla, hueso y/o madera; se pueden mencionar:


La quena y en pinkullo. Son flautas construidas con huesos humanos o de animal.


La antara. Es un instrumento de aliento construido con una serie de cañas de varios tamaños dispuestas en serie.


El fotuto. Caracol marino gigante con una boquilla en el vértice, utilizado como instrumento de aliento.


Tinya. Pequeño tambor que se construye templando pieles, ya sea de oveja, llama o venado. En uno de los parches, lleva templadas dos cuerdas para dar ajuste al sonido.


Wankar. Tambor de mayor tamaño al anterior. Dice una leyenda que se construía con pieles de enemigos derrotados.


Estudios realizados sobre este arte consideran que no toda la música inca era "pentafónica", (do, re, fa, sol, la), como lo señalaron en un principio los D’Harcourt. André Sas demostró que los Nazcas (mil años antes de los Incas) poseían antaras cromáticas, como se puede observar y constatar en los museos de Nazca, del Perú y del resto del mundo, además de investigaciones de distinguidos musicólogos.


La música era ritual en múltiples expresiones, manifestándose especialmente en la danza. Esta expresión artística era sumamente sentimental y melancólica.







Fuentes: cultural.argenpress

 

14 al 20 de octubre 2010, no.119

semanario  cultural  de  caracas

http://www.corneta.org

corneta