corneta
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semanario cultural de caracas
15 al 21 de enero, 2009, no.28

Virus publica un ensayo sobre el punk
y las políticas y estéticas del desecho
"Agotados de esperar el fin" es uno de los pocos ensayos que intenta comprender fenómenos punk, teddy boys, hippie o skinheads, más allá de los tópicos.
Son escasos los ensayos, al menos en castellano, que han tratado de comprender ciertas expresiones colectivas, estéticas y también políticas, surgidas fundamentalmente en las ciudades occidentales entre el fin de la II Guerra Mundial y el cénit de la guerra fría. Los fenómenos teddy boy, punk, mod, beatnik o hippster, que de diferentes maneras serían una respuesta y un gesto de rabia o desprecio al sentido común dominante, conforman una genealogía cuyo tronco se construye entre los años 50 y 70. Un tronco que tiene una continuidad hasta nuestros días. Lo que entonces pudo considerarse como una «juventud terrorífica», una diferencia subversiva aunque no necesariamente revolucionaria o disidente en un sentido estrictamente ideológico, hoy es un retal más de la lógica del mercado.

Ése es el trayecto que trata de recorrer y comprender Servando Rocha en Agotados de esperar el fin. Subculturas, estéticas y políticas del desecho. Qué pasó en el camino que va desde una rebelión que sí tiene causa y origen pero que no aguarda un premio, un futuro o la moralidad de un mundo mejor, hasta la absorción de los estilos en el pozo del «fin de la historia», es la preocupación latente en este ensayo.

Por otro lado, lo que podríamos llamar la muerte del futuro en un contexto histórico en el que a la bomba atómica, a la anunciación del desastre y el fin del mundo, se une la pérdida de toda esperanza.

Por lo general, el periodismo de tribus urbanas o el pseudoensayo sobre los denominados «fenómenos juveniles», suelen convertir los movimientos contraculturales en fenómenos extraños a la propia sociedad en la que se gestan. Raros animales, mariposas de alas negras o de colorines, hongos que surgen de la noche a la mañana, dignos de ser estudiados y (in)comprendidos. O, al contrario, cuando ya no suponen un peligro o son el pasado anecdótico de una parte de la población, se reconvierten en folklore o en el relato benevolente del «tal como éramos». Servando Rocha intenta exactamente lo contrario.

Agotados de esperar el fin no sólo intenta comprender las subculturas juveniles como un fruto y una reacción a las condiciones, los imaginarios y las tensiones de su tiempo. Su autor considera que también puede invertirse ese reflejo: «A través del estudio de las subculturas se pueden comprender muchos de los cambios sociales, políticos y económicos de la época que vio nacer los distintos estilos. Siguiendo el rastro de éstas, alcanzamos implicaciones más profundas que abarcan desde el campo de las transformaciones a una sociedad de consumo o la moda, hasta la criminología. De alguna forma, exteriorizaron una ausencia, un rechazo o un malestar notablemente airado respecto al tiempo que las acogió».
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Fuente: x Editorial Virus / la haine
