
La mayoría de los seres vivos estamos condenados a morir de una u otra manera. Pero existe un animal en este planeta que es virtualmente inmortal. Digo virtualmente porque puede ser asesinado por un yunque como cualquier cosa del universo, pero no puede morir de viejo. Y esto no significa que no envejezca, si no algo mucho más extraño y fascinante: cuando llega a viejo, rejuvenece.
Se trata de una especie de medusa llamada Turritopsis Nutricula, a la que de ahora en adelante voy a llamar Turrito por cuestiones prácticas. Turrito es un hidrozoo, o sea, un animalito marino de unos milímetros de largo y casi transparente, y es el único ser viviente que los científicos consideran que ha logrado engañar a la muerte.



Lo logran transformando sus células en otro tipo de células a través de un proceso llamado transdiferenciación, que generalmente sólo se observa en animales que pueden regenerar órganos o extremidades. Los Turritos lo aplican invariablemente a todo su cuerpo cada vez que alcanzan determinado punto de sus ciclos. Los detalles de este proceso pueden leerse en inglés en Developmental Biology.

Turrito no es la única idea en la que está trabajando la naturaleza para alcanzar la inmortalidad (o lo más parecido a ella): en el reino vegetal, no sólo las semillas pueden permanecer en suspensión animada durante siglos para luego vivir como si nada, si no que también hay especies de álamos que comparten las raíces y el ADN, por lo que biológicamente cada árbol es sólo una extremidad de un organismo gigantesco (un bosque) que, hasta donde sabemos, puede vivir al menos 80 mil años. Por otro lado, también existen colonias clonales como estas pero de algas, con más de 100 mil años de edad...
fuente: cibermitanios
