
Cumbre Latinoamericana sobre la Comunicación
(desde abajo) ¿Algún día será posible?
Fernando Buen Abad Domínguez
Buena falta nos hace un Encuentro Cumbre ex profeso, una asamblea organizativa para la Integración Comunicacional, una convocatoria continental hacia la emancipación comunicacional de los pueblos. No esperemos a ver cómo, en los meses próximos, impulsados por sus crisis, los poderes burgueses arreciarán combates contra todo lo que suene a libertad de expresión, independencia, expropiación o socialismo. No dejemos que nos aturdan nuestras tareas incontables. No esperemos a ver qué inventan para silenciarnos.

Cuba, para hablar de lo mejor que hemos visto, tiene un arsenal de experiencias valiosísimas, con tinos y desatinos, que no debemos dejar en la indiferencia o en la ignorancia. En materia de comunicación la experiencia cubana también ha sido sometida al bloqueo. Cuba es una luz indispensable en la eficacia y en la eficiencia de tareas comunicacionales innumerables que ahí se han emprendido y de las que es urgente extraer y expandir aprendizajes. Venezuela tiene en sus manos un hervidero magnífico de iniciativas con errores y aciertos indispensables en la lógica dialéctica del avance socialista; y tal tesoro no puede ahogarse en el bloqueo mass media que las burguesías imponen. Así, el resto de los países compendian filones indispensables de conquistas comunicacionales que reclaman un inventario de lucha. Un acervo revolucionario para la transformación del mundo, ayudados por la Comunicación y sus episodios mejores. ¿Alguien duda que es urgente una gran biblioteca Latinoamericana de la Comunicación Revolucionaria que se clone y multiplique permanentemente para teñir el continente con las experiencias teórico-prácticas de miles de profesores y estudiantes, de miles de artistas y creadores, de miles de trabajadores campesinos y obreros que han aportado sus granos de arena y que corren el peligro criminal de ser silenciados por las artimañas de la indiferencia burguesa?

Buen falta nos hace emprender planes conjuntos, tareas continentales, eventos sistemáticos, acopio de recursos y creatividad lúdico-revolucionaria para afianzar lo mejor que ya se hace, para emprender eso que han anhelado muchas generaciones de trabajadores en la cultura, en las artes, en la pedagogía y la didáctica, en la ciencia... ayudándonos con el inventario de los recursos ya disponibles e inaugurando los horizontes que las tecnologías nuevas ya nos ofrecen.

Buena falta nos hace un encuentro conjunto de presidentes latinoamericanos dispuestos a poner lo que se debe a estas horas en que la dependencia comunicacional nos agobia y amenaza con más de lo peor. Una Cumbre para la Comunicación que desde Cuba, Bolivia, Ecuador... ejerza su derecho y obligación de luchar contra el bloqueo mediático y contra todos los bloqueos. Un encuentro que impulse una re-definición continental sobre la comunicación necesaria y su dialéctica histórica. Una Cumbre bien puesta y bien peinada. Un Cumbre bonita y combativa para la guerra simbólica que debemos ganar a toda costa. Buena falta nos hace la autocrítica sin los paradigmas burgueses.


Eso debe discutirse e impulsarse en una Cumbre ex profeso y sui géneris, como esta, dedicada a la Comunicación que es preocupación y desvelo en todas partes ahora que es la hora en que la crisis burguesa arreciará estrategias para criminalizar, degenerar, pervertir y calumniar todo lo que no sea su reino de explotación, alienación, miseria y barbarie. Urge una Cumbre que siembre la agenda de los años venideros, que la abra a la participación de todos y que se vuelva dinámica y creadora. Que se mueva por todas partes, que emprenda movilizaciones e intervenciones mundiales, que de sur a norte predique con ejemplos su necesidad de aprendizajes y su necesidad de consolidación democrática y socialista. Una Cumbre desde abajo. ¿Es mucho pedir?
Fuente: Rebelión/Fundación Federico Engels/Universidad de la Filosofía

