El color sucede

Una cosa es la buena pintura y otra es la invención del arte. Francis Bacon es un retroceso porque supuso la vuelta a la pintura; su obra representa la nostalgia de la pintura, algo que retrasó el que los artistas cinéticos fueran reconocidos". Pese a ser uno de los grandes renovadores del lenguaje de las artes plásticas en el siglo XX a través de la experimentación radical con el color, Carlos Cruz-Diez (Caracas, 1923), responsable de la frase anterior, actualmente expones su obra en España. La muestra -el color sucede- fue acogida por el Museo de Arte Español Contemporáneo, perteneciente a la Fundación Juan March, quien le dedica su sede de Palma de Mallorca. El Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca tomará después el relevo (del 17 de julio al 15 de noviembre).


"Estudié mucho a Rothko, a Delaunay, a todos los que profundizaron en el estudio del color, y admiraba su obra, pero ellos siempre trabajaban sobre el plano y a mí lo que me interesaba era sacar al color de ahí y llevarlo al espacio, a las tres dimensiones". Y así fue. Si uno se adentra en su actual exposición se convierte en un copartícipe de lo que allí acontece. Dividida en siete series, correspondientes a otros tantos conceptos sobre el cromatismo como fuente de experimentación plástica acuñados por Cruz-Diez, la muestra cuenta como elemento central con unas cámaras del color a las que se accede atravesando unas láminas a modo de cortinaje. Allí el visitante recibe un baño cromático ambiental, tenue sin perder intensidad, nada agresivo, toda una prueba empírica de la fisicidad del color mediante lo que el artista llama la "cromosaturación".
El contraste, o la complementariedad, con estas habitaciones del color lo ponen las piezas pertenecientes a la serie Fisiocromía. Como explica el artista, "en ellas, entre las finas láminas que las componen suceden infinidad de pequeñas cosas, muy sutiles". Por ello reclama del visitante, que no mero espectador, un ojo atento y participativo, que le permita captar todo ese tejido de sutilezas -variaciones cromáticas- creadas mediante entramados lumínicos y de color cambiantes. "Alveolos en los que se producen cantidad de cosas interesantísimas", sintetiza.

"Mi generación no entendió la obra que yo hacía, pero desde hace unos diez años las nuevas generaciones la han recuperado, la han entendido y le han dado sentido a mi trabajo", señala satisfecho. "Nadie se había planteado el color como una situación, como un acontecimiento, como algo cambiante, el color haciéndose. Yo quería cambiar la noción de siglos que existía sobre él, como algo pintado sobre una superficie, para dar lugar a una idea del color como algo ambiguo, mutante, que reflejase lo que somos los seres humanos, con nuestras dudas, nuestras ambigüedades y nuestras mutaciones".
Su aventura ha desbordado los límites del arte cinético y del op art tal y como los entendieron Vasarely y sus epígonos. Y como suele ocurrir en la epopeya de cualquier innovador ha tenido que hacer ese camino en buena medida en solitario. Una soledad creativa que no impide que de repente broten rescoldos muy vivos del artista romántico que en el fondo es Cruz-Diez: "El arte tiene que estar en la calle, en las fábricas, pues es parte de la vida, no colgando de una pared". Y si no puede ser siempre así, al menos que el visitante sea también parte del proceso creativo: "Cuando usted se detiene, la obra de arte muere".
Carlos Cruz-Diez: el color sucede. Museo de Arte Español Contemporáneo (Fundación Juan March). Sant Miquel, 11. Palma de Mallorca. Hasta el 27 de junio. Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca. Del 17 de julio al 15 de noviembre.

Más información sobre la muesta: Fundación Juan March
Informacíón e imágenes de la obra de Carlos Cruz-Diez: corneta No 17
Tomado de J. Sarriegui / El País 14-03-09

