¿Para qué el arte?

Últimamente, al tiempo que continúo mis estudios sobre arte contemporáneo, reflexiono a menudo sobre el interés y la utilidad que puede tener el arte.
Cuando uno comienza a conocer esta esfera y sobre todo cuando se empieza a conocer a la gente que la habitan, inmediatamente se percata que el arte es una especie de tierra de nadie donde se reproducen las relaciones y conflictos sociales pero con una peculiaridad, todo es simulacro. El arte se posiciona como una zona en tierra de nadie entre la vida real y el mundo intelectual (entre lo sensible y lo racional como diría Schiller).
Esta condición del arte le permite hacer de nexo de unión por ejemplo entre la utopía y la realidad. El espacio estético que genera el arte puede ayudar a crear una verdadera libertad de conciencia. De hecho, este espacio permite expresarse en libertad y crear al menos potencialmente la materialización de ideas teóricas que de otro modo difícilmente podrían incorporarse al cuerpo social.
Pero como hemos visto anteriormente, el espacio artístico es solo un puente entre la reflexión intelectual y la vida cotidiana. Evidentemente, tras el hecho artístico lo importante es la acción política sin la cual las ideas seguirían siendo algo abstracto sin concreción en la realidad.
Entendido así, el espacio artístico es interesante como lenguaje capaz de transportar ideas trascendentes y útiles para el progreso social. Es decir, el objeto artístico en si, el fetiche codiciado por la burguesía no tendría ningún interés. El objeto artístico tradicional, que no es más que un objeto para la especulación de capitales, es sencillamente un objeto como otro cualquiera que dentro de la mítica simbólica del capitalismo adquiere un valor de marca. Este valor símbolo sirve simplemente para ostentar una posición social, el objeto artístico comprado y vendido en las galerías de arte, es exactamente lo mismo que un Rolex o un Ferrari. Con esto no quiero criticar el coleccionismo, no tengo nada en contra de que la gente adquiera objetos que le gusten para decorar sus hogares. Yo mismo compraría pinturas si tuviera dinero para ello, pero lo que si hay que tener en cuenta es que esto es sencillamente diseño de interiores y no arte.

Ejemplo de arte burgués entendido como objeto de placer fetichista.
Lo importante del espacio artístico no son los objetos producidos, que por desgracia es lo que se valora en nuestra sociedad, lo verdaderamente importante son las estrategias que el arte genera. Estas estrategias son el auténtico tesoro de la creación artística porque permiten traducir ideas intelectuales en algo concreto que puede ser llevado a la sociedad.
En este sentido entenderíamos el arte como un lenguaje y los objetos que este produce serían sencillamente medios portadores de información, por lo tanto lo que importa no es la autoría individual sino lo que se dice. Pensando un contexto más amplio, si llevamos verdaderamente el arte a la vida este sería un medio más para fortalecer el cuerpo social, la democracia y potencialmente crear individuos libres y autónomos difícilmente manipulables.

Diego Rivera, Mural "El hombre en la encrucijada" 1933.
Mural realizado en la Escuela de BBAA de México D.F. Censurado anteriormente por Rockefeller. El mural está pensado para un uso pedagógico y educacional.
Publicado por C. Garcia en Notón 2.0

