Frontera Sur

Nuevas políticas de gestión y externalización del control de la inmigración en Europa



Por Iker Barbero


La instauración de un régimen de excepción jurídica, la desnaturalización de categorías humanitarias como el “refugiado”, el “menor” o el “naufrago”, así como la deslocalización del minucioso sistema panóptico de fronteras definen perfectamente lo que Davis llama el “Gran muro del capital” que separa el Norte del Sur
global.


Precisamente, estos son los ejes temáticos de esta obra colectiva que toma como punto de partida el minucioso y comprometido texto de Helmut Dietrich acerca del “Mediterráneo como nuevo espacio de disuasión”.


Las lecturas complementarias, también desde una posición crítica, desentrañan los diversos elementos que componen el mundo de las fronteras, con especial referencia al contexto europeo.


Los textos son ricos en discursos políticos y jurídicos, datos
y descripciones sobre expulsiones, detenciones, centros de internamiento, naufragios y muertes, así como numerosos informes y dictámenes de instancias oficiales, defensorías del pueblo y sociedad civil, destinados a alzar la voz frente a esos atroces hechos.


Se trata, en definitiva, de una obra que no nos debiera dejar indiferentes puesto que nos invita a reflexionar sobre la necesidad de eliminar los límites físicos y sociales que se imponen a la movilidad humana a escala planetaria como condición sine qua non, como dice Cristina Fernández Bessa, para la regeneración del ideal democrático.



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El proceso de ampliación de la Unión Europea y de apertura de las fronteras interiores, en los últimos años, ha ido acompañado de una creciente bunquerización de las fronteras exteriores y un reguero de muertes entre quienes no tienen otra opción de supervivencia que arriesgar la vida para entrar en Europa. Para cerrar el paso a las masas empobrecidas del Sur y del Este o para regular el flujo de sin papeles adaptándolo a las necesidades del mercado negro de trabajo -uno de los pilares del "mercado libre"-, la UE no ha dudado en recurrir a legislaciones de control cada vez más autoritarias, a las tecnologías más sofisticadas, a la militarización de las fronteras y también a los métodos más abyectos de chantaje para externalizar la responsabilidad del control de la emigración procedente de terceros países a los países colindantes con la UE.


Los centros de internamiento de emigrantes -esos limbos legales que podríamos considerar los "Guantánamos" europeos-, la colaboración policial y militar a través de la agencia europea Frontex, junto con los acuerdos bilaterales de repatriación a cambio de ayuda al desarrollo y cupos de contratos de trabajo para emigrantes son los tres ejes principales de la política migratoria europea. El Estado español se ha convertido en uno de los paladines de esta política y, junto con Italia y Grecia, en uno de los guardianes de la Frontera sur.





Reseña publicada en Le Monde Diplomatique (marzo 2009), Descripción del libro por la editorial Virus

fuente: editorial virus

 

23 al 29 de abril, 2009, no.42

semanario  cultural  de  caracas

corneta