
A partir de hoy
Todos Somos Negros
Viene circulando por Internet una convocatoria de acción colectiva a propósito de las celebraciones programadas para el 2010 por los Bicentenarios de las revoluciones independentistas en el continente Americano. El escrito es fulminante y politicamente pertinente. Se convoca a reinstalar la proclama haitiana en los espacios y debates públicos a través de las formas que cada uno crea conveniente.
La proclama:
Artículo 14, Constitución Haitiana de 1805.
“Todos los ciudadanos, de aquí en adelante,
serán conocidos por la denominación genérica de negros”

Haití, hasta entonces llamada Saint Domingue, era por lejos la más rica colonia francesa en el Caribe. Una sociedad plantadora y esclavista productora de azúcar y café, con medio millón de esclavos, que proporcionaba más de la tercera parte de los ingresos franceses.

El ideario de igualdad de la Revolución Francesa es llevado más allá de ella misma, que terminó pretendiendo impedir la abolición de la esclavitud en Haití. Los esclavos haitianos se enteraron muy pronto de que en la noción de “universalidad” proclamada por los Derechos Universales del Hombre y del Ciudadano, no tenía lugar su “particularidad”.
La radicalidad filosófica inédita de la generalización arbitraria “ahora todos somos negros”, incluyendo explícitamente a las mujeres blancas, los polacos y los alemanes, deja claro que para los revolucionarios haitianos "negro" es una denominación política y no biológica, que des-construye la falacia racista y aspira a un nuevo universal desde la generalización del particular (más) excluido.
(En base al texto de Eduardo Grüner, “A partir de hoy somos todos negros”, inédito, 2009.)
Convocamos a retomar la proclama haitiana e instalarla en la calle y en los debates públicos, no sólo para llamar la atención sobre la historia silenciada de esta revolución negra de 1804 ante los homenajes del Bicentenario criollo, sino además por la carga disruptiva que aún porta intacta la idea de que todos y todas podamos definirnos como negros, en medio de la creciente intolerancia en que vivimos. Carteles, afiches, autoadhesivos, volantes, graffiti, avisos en publicaciones y cualquier otro medio puede redundar en extender esta campaña anónima y colectiva por toda América Latina y el resto del mundo.

Fuente: arte nuevo

