BILDERBERG O9
La existencia del Club Bilderberg comienza a romper el silencio mediático.
El diario inglés The Guardian ha enviado a su comentarista satírico a cubrir el evento, convencido de que iba a sacar una crónica desmitificando la "conspiración" y resulta que el cronista ha vivido una historia de espionaje que le ha hecho despertar de su ingenuidad sobre la existencia de gobiernos ocultos. En un momento de desesperación busca información de este grupo en los archivos de su editorial
“The Guardian”, y no encuentra nada, luego busca en AP, y Reuters y tampoco obtiene resultados. Skelton con su investigación en Grecia llegó a identificar el calibre de sus asistentes, confirmando que es una reunión de elite de hecho y no de teoría. Es más, es tal su desesperación y rabia con la desinformación sobre las actividades de este grupo, que para la próxima reunión en el 2010 ya esta organizando un equipo global de periodistas para irrumpir en dicho evento (sobre este tema se le puede contactar en (
bilderberg2010@yahoo.co.uk) y aquí hay una serie de sus notas en
The Guardian.
¿Quienes son el Club Bilderberg?
Son la élite global que manda en el mundo, y quienes tienen gran responsabilidad en esta crisis, como en tantos otros acontecimientos anteriores. Así lo afirma el ruso canadiense Daniel Estulin, autor de La historia definitiva de El Club Bilderberg, (Ediciones del Bronce/ Planeta), texto del que lleva vendidos más de dos millones de ejemplares en todo el mundo. En él nos cuenta cómo, en 1945, bajo los auspicios de la familia Rockefeller y de la corona holandesa, importantes políticos y hombres de negocios de Occidente se reunieron en un hotel de la localidad holandesa de Oosterbeek, de nombre Bilderberg, para intercambiar ideas y propuestas de acción.
Desde entonces, una reunión similar viene celebrándose todos los años sin que se
haya permitido el acceso a la prensa, se hayan comentado sus debates o se hayan hecho públicas sus conclusiones. Entre sus participantes se cuentan reyes y reinas, presidentes y representantes politicos de alto nivel, los máximos dirigentes de instituciones como el FMI y el Banco Mundial, la Reserva Federal y el Banco Central europeo, la CIA el FBI y generales de alto mando del ejército; y presidentes de las cien mayores empresas mundiales, como Coca Cola, British Petroleum, JP Morgan, American Express y Microsoft.
Pilar Urbano, prologuista del libro, dice haber oído hablar por vez primera del Club Bilderberg hace más de una década. Desde entonces, el interés de Urbano por los Bilderberg fue aumentando, y más aún en la medida en que las cosas que se decían en aquellas reuniones iban cumpliéndose inexorablemente. “Si en documentos de hace diez años se debate una cosa que luego termina por llevarse a efecto, comienzas a pensar que no te encuentras ante simple opiniones o conjeturas, sino ante un diseño”. Ejemplos de esos asuntos aparecen en acontecimientos recientes: así, “la gran subida que experimentó el petróleo, el liderazgo de Merkel o el triunfo de Obama estaban cronologizados y se fueron cumpliendo como una gimnasia sueca”. Según Urbano, Obama, que “fue elegido presidente de EE.UU. en la reunión de este año en

Chantilly”, ha contado desde hace tiempo con el apoyo “de los tres grupos de poder reales, el citado Bilderberg, el CFR (Council of Foreign Relations), al que pertenece su esposa, Michelle, y la Trilateral”. De hecho, su rompedora intervención en la Convención Demócrata de 2004 fue planificada desde estas instancias como lanzamiento de su carrera hacia la presidencia. Y, claro está, ahora llega el momento de recoger los frutos de ese apoyo: “el CFR le ha confeccionado a Obama su gabinete”.
Pero, si esto fuera así, significaría que nuestra democracia no es real, que estamos ante un sistema donde la libertad de elección es sólo apariencia y donde el peso real de las acciones y elecciones individuales es prácticamente nulo. En ello se ratifica Pilar Urbano: “la verdadera política puede ser muy decepcionante para la gente, pero hay que decirles que los Reyes Magos son los padres. Por eso, lo que a mí me interesa saber quién es el rey del rey y quién es el jefe del jefe del Estado”. Y Urbano los encuentra en quienes forman parte del CFR y el Club Bilderberg: “para saber qué está ocurriendo con China o qué está pasando con la economía tienes que conocer lo que se ha dicho en sus reuniones”.
Estas conclusiones se hacen difíciles de entender para el ciudadano común, según Daniel Estulin, porque “durante los últimos 50 años nos han dicho que la verdad está en el Washington Post y en El País y que lo que no aparece en los medios de comunicación de masas no son más que conspiraciones”. Sin embargo, la realidad estriba en todo lo contrario, en que es aquello que resulta cierto lo que no aparece en los medios.
El mejor ejemplo, según Estulin, es el de la droga, “un negocio en manos de los más poderosos y que mueve, según la ONU, setecientos mil millones de dólares anuales. Para recaudarlos, procesarlos, moverlos y lavarlos hace falta que instituciones, bancos, servicios secretos y gobiernos presten su ayuda. Esa no es una cantidad que un afgano o un señor de la droga colombiano puedan gestionar por sí solos”.
El interés de Estulin por el Club Bilderberg se vio ratificado cuando encontró en sus documentos algunos conceptos que ya le eran conocidos. El abuelo de Estulin fue miembro del KGB y gracias a esa tradición familiar, que dice le ha proporcionado fuentes “en los servicios secretos más importantes del mundo”, oyó hablar de la destrucción de la demanda, una idea que volvió a encontrar en informes del Club de mediados de esta década, y que es el objetivo que se han marcado los verdaderos dirigentes del mundo. Según Estulin, “el telón de todo lo que pasa en el mundo es la energía. No hay sustituto para el petróleo: puedes tener paneles solares en tu casa pero para mover la industria americana necesitas petróleo; para la agricultura y la ganadería necesitas petróleo; para los transportes hace falta petróleo. Y éste se agotará en 30 años. El mundo sólo tiene reservas para ese tiempo. Dada la escasez de combustible, dentro de unas décadas no habrá posibilidad de supervivencia más que para una parte limitada de la población mundial. Por eso están intentando destruir la demanda y reducir la población”.
El objetivo final de estos grupos, según Estulin, es crear
una empresa mundial cuyo poder esté por encima de los diferentes gobiernos del mundo. Y para ese propósito hay dos cosas que les estorban. La primera, el Estado-nación: “con las instituciones internacionales como la UE y con los tratados de libre comercio, están eliminando todo poder nacional, con lo que evitan intermediarios”. La segunda, la clase media: “para que Rockefeller pueda tener su energía
la clase media tiene que desaparecer”.
A pesar de la de mistificación y silencio mediático sobre la existencia de este grupo, su influencia y existencia corresponde a la estructura de nuestro sistema. Es simplemente lógico que líderes se reúnan para planificar, sucede en todos los niveles, vemos como compañías lideres en un rubro del mercado se reúnen para juntar fuerzas (un monopolio compartido). También es lógico de que de las mas altas esferas de poder en el mundo globalizado de hoy se reúnan con los mismos objetivos.
Como lo señala Pilar Urbano, el poder de estos grupos Vouliagmeni, a las afueras de Atenas en Grecia, lugar de reunion del grupo Bilderberg en 2009
se basa en un informaciones que ellos poseen y que, para que sean efectivas, deben ocultar a los demás. "Ellos conocían desde 10 meses antes la fecha exacta de la invasión de Irak; también lo que iba a pasar con la burbuja inmobiliaria. Con información como esa se puede hacer mucho dinero en toda clase de mercados. Y es que hablamos de clubes de poder y de saber". Por lo tanto, si grupos como los Bilderberg tuvieran la capacidad de acción que se les atribuye, su primera defensa debería ser la de negar siempre su influencia real.
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Tomado de The Guardian / elconfidencial