9 al 15 de julio, 2009, no.53

semanario  cultural  de  caracas

corneta


Ciclo de cine Babenco

en el Instituto Cultural Brasil Venezuela




15 de Julio El beso de la mujer araña

22 de Julio Pixote

29 de Julio Ironweed

2 de Agosto El pasado

9 de agosto Carandiru




El cine brasileño de los años sesenta expresó la trágica plasticidad del subdesarrollo y la marginación en América Latina, encabezado por esos genios llamados Glauber Rocha, Ruy Guerra y Nelson Pereira dos Santos. La semilla plantada por ellos tendría abundantes frutos en generaciones posteriores, y uno de los primeros directores en tomar el testigo fue Hector Babenco, la figura de nuestro próximo Ciclo de Cine.


Todos los miércoles a las 7 pm, desde el próximo 15 de julio, en el Instituto Cultural Brasil Venezuela estaremos proyectando una película de este notable cineasta. Babenco realmente nació en Argentina, pero ha hecho vida y carrera en Brasil. Desde su primer largometraje, "O Rei da Noite" (1975), que exploraba la vida de un estafador de los barrios marginales de São Paulo, hasta su última adaptación, “El Pasado” (2007), se ha destacado por la descripción cinematográfica de ambientes urbanos y por la realización de denuncias sociales.


Babenco es uno de los más afamados cineastas contemporáneos actuales. Con ocho largometrajes en su haber (la mayoría basados en obras literarias) se ha posicionado como uno de los más prestigiados realizadores dentro del llamado cine de arte. Sus temas recurrentes son la marginalidad y el pesimismo de sus personajes, la corrupción institucionalizada, la injusticia social y la presencia de micromundos que casi siempre terminan de forma catastrófica.




A continuación:

Extractos de dos entrevistas con el cineasta Babenco:



EN MÉXICO, 2007


Mi trabajo: decir quiénes son y qué motivos tienen los excluidos, dice Babenco


“No hay discusión: el Estado tiene que apoyar la producción de cine de la misma forma que tiene que hacer escuelas para los niños, o construir hospitales para la gente que no tiene dinero; es obligatorio. Los gobiernos deben de dar el acceso al universo creativo, eso crea un Estado fuerte”, comenta, en entrevista con La Jornada, Héctor Babenco, cineasta argentino naturalizado brasileño, quien estuvo en México con motivo de un ciclo de sus películas que exhibirá Cineteca Nacional, donde ayer se presentó su reciente filme El pasado, protagonizado por Gael García Bernal.


Para el reconocido realizador, el Estado en los países latinoamericanos tiene una “responsabilidad inmensa, total y concreta de participar en el cine porque si no, nos transformamos en una free shop de aeropuerto. Creo que tiene que dar el modelo más democrático posible para que las productoras de la forma más independiente, puedan estructurarse para hacer las cintas que se les antoje, al tiempo que tiene que estar ausente de poder censurar algunos de los modelos morales y éticos”.


Héctor Babenco ha filmado en tres idiomas: español, portugués e inglés. Sus cintas han sido premiadas en Cannes y han obtenido candidaturas y premios en los Óscares. El rey de la noche, Lucio Flavio, Pixote, El beso de la mujer araña, Brincando en los campos del señor, Ironweed, Corazón iluminado y Carandirú, son sus filmes reconocidos. En ellos trata sobre los entornos de los excluidos. Más bien, de “cómo la sociedad coarta la libertad de los individuos”, como concluyó el director de la Cineteca, Leonardo García Tsao, con quien el realizador y guionista sostuvo una charla previa a la proyección de El pasado.


Babenco aseguró: “Desde el inicio de mi carrera he querido dar individualidad a aquellos que la sociedad define –con terminología sociológica–, como prisioneros, excluidos, abandonados… fuera de la ley; siempre quise decir quiénes eran esas personas y qué motivos o pasiones los llevaban a tener un determinado comportamiento”.


Babenco pertenece a una generación que no creció viendo la televisión, pero de la cual tomó de referencia para ver cómo culturas distantes contaban sus historias. Siendo adolescente, descubrió la nouvelle vague francesa, el cine de Visconti, Antonioni, los westerns y los filmes del polaco Andrzej Wajda. A los 17 años, influenciado por la literatura beatnik, dejó su hogar. La primera parada fue Brasil. Poco después siguió Europa, donde residió hasta 1969. Durante ese periodo ejerció todo tipo de trabajos, inclusive actuó como extra en spaghetti westerns filmados en España. Imposibilitado para retornar a Argentina, por ser considerado desertor del servicio militar, se instaló en Sao Paulo, donde trabajó como fotógrafo en restaurantes.


En 1975 realizó su primer largometraje: El rey de la noche. Dos años después se naturalizó brasileño para hacer una cinta que, por primera vez en plena dictadura militar, narró las impunidades de las actividades corruptas de los policías: Lucio Flavio.


Babenco filmó Pixiote, en 1980, con éxito en varios países. Su siguiente cinta fue en inglés: El beso de la mujer araña, escrita por Manuel Puig. El realizador la adaptó y la financiaron brasileños. La cinta recibió cuatro candidaturas a los Óscares: mejor director, mejor filme, mejor guión adaptado y mejor actor, pero fue William Hurt, protagonista del filme, quien ganó la estatuilla de Hollywood y
la Palma de Oro en Cannes. Tras leer Ironweed, novela del estadunidense William Kennedy, Babenco la adaptó. Ambos protagonistas, Meryl Streep y Jack Nicholson, fueron postulados al Óscar. Brincando en los campos del señor fue escrita por él junto con el francés Jean-Claude Carrière. Fue filmada en inglés con elenco internacional.


Alejado por problemas de salud durante casi una década, realizó en 1998 Corazón iluminado. En 2003 dirigió Carandiru, adaptación del best-seller de Drauzio Varella, médico personal del director y quien atendía en una cárcel de Sao Paulo, institución en la cual 111 presos murieron durante una incursión policial por un motín, en 1992.


Su reciente filme es El pasado (el cual “le debe mucho a Gael”, afirma Babenco), basado en la novela del argentino Alan Pauls. “Luego de haber visitado tantas veces el universo masculino, el de
los más excluidos en situaciones más limítrofres, tuve que del residuo de la memoria en la manera de que cómo viajan los universos afectivos a lo largo de un espacio físico, de un tiempo de vida, de cómo permanece al amor luego de que éste ya murió. Es un plato lleno para un siquiatra. Es una película que muestra la pluralidad de los universos femeninos.”


Babenco asegura que la historia nace en este momento en que “el cine está cada vez más difícil de contarnos historias nuevas. Este era un tema, el de la permanencia del amor, que no había sido abordado”.







ARGENTINA, 2004


Babenco es conocido como un personaje difícil. Contradictorio, ególatra e imprevisible en sus reacciones. Detesta a los periodistas y dice que no entiende por qué quieren entrevistarlo si todo está en sus films. Pero, al minuto siguiente, admite que su productora llama a los medios para agendar entrevistas porque necesita "que hablen de la película". Dice que el arte no necesita ser explicado.


-¿Hay algún discurso político en sus películas?


-Ninguno. ¿Hace falta? No le debo nada a nadie. Cuando Marcel Duchamp expone un inodoro en 1920 y cuando Picasso rompe una imagen realista y la despedaza, ¿es poco ese gesto? Más político que eso, imposible. Lo político está en el gesto del artista. La política hay que dejársela a los políticos. Yo no estoy a favor ni de la izquierda ni de la derecha. Estoy a favor de que todos tengamos los mismos derechos y podamos vivir en un mundo que incluya la tolerancia y el respeto.


-¿Cuál es el eje común en todas sus películas?


-Yo soy un fascinado por contar historias. Es una cosa old fashion (anticuada) hoy en día. Soy una persona que cree profundamente en el contenido y no en el formato. Y creo que el contenido está perdiendo la batalla frente a las tecnologías, la rapidez de la imagen y la banalización. Las cosas están tan disecadas que se perdió el poder de reflexión y de sorpresa. Me interesan las personas que están al límite.


-¿Qué películas argentinas recientes vio?

¿El hijo de la novia?


-Sí, la detesto. No tengo ningún tipo de interés por ese cine, que utiliza modelos narrativos extranjeros, importados, utilizando situaciones locales. Es un cine eficiente, muy bien hecho, muy bien actuado, muy bien confeccionado, pero no me interesa. Para el mercado es importante, porque genera empleo, vende ingresos, es una demostración cabal de la competencia técnica del director, pero es un cine previsible.


-¿Modelo extranjero por qué?


-¡El modelo es de comedia italiana! Y de la década del 60, encima.


-Pero la Argentina es un país de idiosincrasia bastante italiana, ¿no?


-Tengo el derecho de decir que ese cine no me interesa. Prefiero ver una película hecha por un chico que tiene dos centavos y encontrarla más interesante.


-¿Algo de la Argentina o de América latina que le haya gustado?


-
Mundo grúa, El Bonaerense. En Brasil me gustó El invasor. Amores perros e Y tu mamá también, de México, me parecen muy interesantes. Hay una gran diferencia entre Amores perros y El hijo de la novia. Hay un cine que me interesa y otro que para mí es viejo. Es un cine hecho con una mentalidad vieja, utilizando recursos narrativos viejos, chistes viejos. Me interesa muchísimo más, por ejemplo por su capacidad de subversión, Nueve reinas. Es mucho más interesante Nueve reinas.



Una cosa seria


Babenco realizó toda su carrera como director en Brasil. Llegó en 1969, a los 21 años, sin haber terminado el secundario. Fue fotógrafo hasta que, después de juntar aportes económicos de amigos y de su esposa de aquel momento, filmó su primera película, O rei da noite. Con la segunda, Lucio Flavio, o passageiro da agonia, su nombre quedó grabado para siempre en la lista de los directores de cine más importantes de la segunda mitad del siglo en Brasil .



-¿Cómo fue su infancia?


-Viví en Quilmes hasta los 6. Nos exiliamos por dos años con mi padre en Brasil, porque él tenía problemas sindicales por no ser peronista. Volví a los 9, después de la caída de Perón. Por ser judíos viviendo en Quilmes recibíamos muchas amenazas. Yo provengo de familia judía, pero no sigo los preceptos judíos. Estoy totalmente contra el Estado de Israel. No soy sionista.


-¿Su enfermedad y su recuperación cambiaron su visión de la vida?


-Confirmé que vivir es una cosa seria, y que el arte es la manifestación más depurada que el ser humano puede generar.





SUS FILMS



1975   O fabuloso Fittipaldi

1975   O rei da noite

1977   Lucio Flavio, o passageiro da agonia

1981   Pixote, a lei do mais fraco

1984   El beso de la mujer araña

1987   Ironweed

1991   Jugando en los campos del Señor

1998   Corazón Iluminado

2003   Carandirú

2007   El pasado











El beso de la mujer araña

ESTE MIÉRCOLES 15 DE JULIO, 7PM

Instituto Cultural Brasil Venezuela

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Fuentes: Instituto Cultural Brasil Venezuela / La Jornada / La Nación