
Velvet Underground,
la leyenda de terciopelo
La legendaria banda de Lou Reed se convirtió con el paso del tiempo, en uno de los grupos esenciales de los años sesenta. Ahora un nuevo libro de Ignacio Juliá -disponible en Internet- entrega una versión distinta de aquellos años, la de los propios protagonistas.
Por: Pere Guixá

Pocos los vieron en su momento, así que para descubrirlos el resto nos tuvimos que conformar con la asequible reedición del vinilo de la banana de Andy Warhol que se hizo en los años ochenta, el directo en Max´s Kansas City y posteriormente varias recopilaciones en CD. La carta de presentación sobre la Velvet Underground llegaba por medio de bandas como Joy Division, Jesus and Mary Chain, Sonic Youth, Yo la Tengo o Galaxie 500 y densos artículos en Ruta 66.
En la memoria personal - o, mejor dicho, en el día a día- queda la imposibilidad de oír cualquier vidrio romperse en pedazos y no pensar en European Son; o ir en el metro y, más que fijarte en aquel yonqui que hay en el asiento del fondo, aguzar el oído y sentir el ferruginoso trenzado de los raíles, igual que las guitarras de Heroin.

Más que la suavidad de las canciones como Femme fatale, Sunday morning, I´ll be your mirror o Stephanie says, o aquellas como Venus in furs y All tomorrow´s parties en que los textos apuntan a algo desviado o oscuro, o los medios tiempos vibrantes como I can´t stand it y Beginning to see the light,la mejor línea musical de la Velvet, aquello que los hace aún tan actuales y los confirma como vanguardistas y visionarios, es aquella en que la canción empieza como lo haría cualquier tema de rock de los años cincuenta y a medio camino las guitarras de Reed y Morrison y la viola de Cale se desquician, el ruidismo aflora y uno se adentra en una zona mental nueva, imprevista. Así en White light / White heat o las mencionadas Heroin o European son.
Este es el vínculo con el Noise-pop de los ochenta y noventa. El motivo por el que aquellos que empezaron a escuchar música pop hace dos décadas reconocen a la Velvet Underground como el único grupo afín de los sesenta. Todas sus fotos en blanco y negro en la Factory, el universo cerrado que conforman, inciden en esta fascinación, así como el aura de lo minoritario en que de hecho se movieron.


Estructurado en tres partes, la primera corresponde a lo que Julià ya publicó en la edición de 1986: la historia del grupo objetivada, pero a partir de un largo diálogo con el guitarrista Sterling Morrison. La segunda parte actualiza la andadura artística y personal de los miembros del grupo, en sus carreras en solitario, hasta el presente y la tercera trata sobre el acercamiento de Reed, Cale y compañía a principios de los noventa, que dio pie a subirse de nuevo al escenario.
La esencia del libro es ahondar en cómo se fue creando la leyenda de una banda que, partiendo de la raíz natural de donde germinó el rock, dio un espaldarazo a su historia y la catapultó a una región insospechada y gloriosa: musicalmente, tan artsy que se acercó a la experimentación; temáticamente, hurgando en el submundo urbano más trash; en suma, un apasionante y lírico viaje a la psique. El resultado de este trabajo inmenso es que, si bien se bate en analizar lo que fue y es la Velvet Underground acotando la verdad por medio de un poliedro de opiniones, al final el libro acaba insuflando nueva vida a la leyenda.
Fuente: Revistañ

