30 de julio al 5 de agosto, 2009, no.56

semanario  cultural  de  caracas


La Globalización Neoliberal en la cultura

Los caminos para nuestra liberación

debemos andarlos con nuestros propios pasos.


Cuantos de nosotros no hemos visto alguna vez en nuestras zonas rurales o semi-urbanas de Nuestra América, adolescentes con nítido fenotipo indígena vestidos como un rapero del barrio del Bronx de Nueva York, o por lo menos usando algún símbolo identitario de esa subcultura urbana, como la gorra de “baseball” ladeada o los pantalones por debajo de las caderas.

Este fenómeno de posesionamiento cultural inconciente lo podemos ver a través de toda la geografía, semi-rural y por supuesto urbana de Nuestra América. Me encontraba cerca de San Lorenzo, en el área cercana a Choluteca, Honduras, cuando me llamó la atención un joven de claros rasgos chorotegas vestido como un rapero neoyorquino.

Seguramente si le hubiera preguntado por el Dr. Juan Almendares, por
Lempira, Francisco Morazán o por la Civilización de Copán, la respuesta hubiera sido muy pobre en el mejor de los casos. Ahora bien, sentirse representado por una manifestación cultural que no hace a su realidad, a su identidad y a su entorno; no es mas que un proceso alienante y desidentitario. El proceso de aculturación lleva a la perdida de la identidad nacional, de etnia, clase, de realidad social y política.

Es en definitiva un secuestro, un desaparecimiento, un “elemento conflictivo” neutralizado, por la industria cultural de la “educacion” visual, mediante la repetición de imágenes que se han tornado verosímiles y creibles por el valor agregado de su origen central, colonizante y normativo.

Hay dos procesos que le son fundamentales al proyecto neo-colonial de la globalización neoliberal de la cultura, estos son: a.- Homogenización de la cultura b.- Hegemonización de la cultura Estos dos procesos interactúan en la estrategia de globalización neoliberal de la cultura. Por un lado postulan como valor cultural un imaginario colectivo que tiene signos globales similares, aún en realidades completamente dispares. Y simultáneamente hegemonizan el signo pues el mismo nace significativamente en los centros de poder cultural que también son los centros del poder político, económico, financiero y de propaganda.

Aún en los casos de que esos signos hayan nacido como manifestaciones contestatarias al status quo, la maquinaria cultural del mismo los coopta y los transforma rápidamente en mercancía cultural. Los medios, mass-media o los main-stream media que conforman un complejo aparato corporativo de propaganda,
adoctrinamiento y ordenamiento social cubren todos los aspectos de la realidad objetiva y subjetiva del ser humano, su familia, el núcleo extrafamiliar y los aspectos nacionales y regionales: - La industria cultural en todas sus formas. - La industria del entretenimiento. - La industria del deporte. - La industria de la propaganda como signo cultural. - La industria de los valores culturales como discurso único. - La industria de los comportamientos, necesidades y deseos humanos como valores únicos y globalizados.


Los medios son sin lugar a dudas los A.I.E. (Aparatos de ideologización y adoctrinamiento del Estado) más poderosos para someter a las sociedades y colectivos periféricos del capitalismo, a un estado de sumisión espiritual e intelectual ante los valores hegemónicos que emanan los centros de poder del capitalismo (Usamérica y Europa).

La superioridad moral e intelectual del colonizador. Existe una guerra de colonización de espíritus y mentes que se ha exponenciado mediante el “acercamiento” del mundo bajo la única y exclusiva mirada del colonizador y la negación del colonizado. Por eso el joven chorotega valoriza signos del colonizador y rechaza por desconocer signos que le son propios por etnia, nacionalidad, realidad social, histórica y familiar.

Nuestros procesos independentistas de comienzos del siglo XIX
adolescieron en muchos casos de un proyecto verdaderamente identitario en lo nacional y popular de la cultura. Marcharon hacia una concepción de la independencia y soberanía vacías de contenidos nuevos e innovadores. “Independizaron” bajo el marco ideológico del liberalismo económico y la democracia representativa y bajo el modelo cultural del positivismo y el determinismo europeos.

Allí está la semilla de nuestra dependencia cultural, que tanto daño nos ha hecho y nos sigue haciendo. Romper con esa dependencia y sometimiento culturales es la imposición que tienen nuestros pueblos, mediante procesos organizativos populares, nacionales, regionales y revolucionarios.




Fuente: kaosenlared


 

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