
Ramiro Oviedo:
“Las perversiones del marketing han contaminado la poesía”
Ramiro Oviedo (Chambo, Ecuador, 1952) es profesor de literatura latinoamericana en la Universidad del Litoral, en Francia. Ha publicado Serpenciclieta, Esquitofrenia y, en francés, Hiéroglyphe, Semaine Sainte, Fanesca, La nature se méfie de la vitesse y Les poèmes du Colonel (Prix Trouvères y Prix Georges Sernet), entre otros libros. Es uno de nuestros poetas más vitales e importantes. Aquí una breve entrevista para conocer un poco más al hombre y al poeta.
Se considera a sí mismo como un escritor comprometido, que creía que podía transformar el mundo, y en la coyuntura de dictaduras militares y de gobiernos autoritarios, la palabra le sirvió como instrumento para la reflexión, para modificar el comportamiento de algunos grupos, de algunas comunidades y de algunos barrios quiteños, populares sobre todo. Entre marionetas, cine, exposiciones de pintura, recitales poéticos, siempre en la calle o en la federación de barrios, fue como comenzó su trayectoria de escritor.
—Ramiro, vamos al principio, cuéntame: ¿cuándo nace tu relación con la literatura y la poesía? ¿Cómo es tu proceso creativo?


—En el 2008 publicaste el poemario Boca a boca y en el 2009 el poemario Maleta de mano. ¿Qué me puedes decir de estos libros?
—El primero fue un intento ambicioso de ruptura con lo local. Esto me tenía amarrado peor que camisa de once varas y quise experimentar un nuevo registro. A nivel temático intentaba, más que un boca a boca meramente ecológico, asestar un buen martillazo a los lectores atrapados en una especie de nirvana irresponsable con el mundo. Maleta de mano es una especie de continuación de Esquitofrenia, con textos sin patria ni matria, abortados en el limbo de los viajes.
—Tu poesía se nutre de una gran gama de imaginarios sociales, idiomáticos, políticos, culturales muy diversos, ¿qué me puedes decir al respecto sobre tu propia poética?
—Básicamente se trata de una escritura que se gesta con lentitud, al contrario de la vida, y como un remanente digestivo, un ejercicio escatológico depurativo. Lo veo como una deyección, como el sudor o la orina, después de haberme dado cabezazos de lunes a domingo; por eso, muchas veces mi poesía no es tan limpia ni fragante. La poesía Nívea no me va. Es también una manera de agarrarle al lector y enseñarle a ladrar o de montarle para chuparle como cuy no sólo el mal de ojo sino toda la mierda. Y para eso, nada mejor que escribir a calzón quitado y aunque sea con las uñas. Le tengo tirria a la lengua de caucho de los vendedores de éxtasis y de trances baratos. Mi lengua es de carne y hueso y más que algún imaginario, me preocupa mucho la problemática concreta del hombre en un mundo más que jodido, hablo de su cobardía y de su complicidad con los verdugos, de su impotencia, de sus dudas, pero también de una resistencia que tiene que articularse social y políticamente. Mi gran error o mi gran virtud ha sido la de no haberme casado nunca con ningún partido, aunque siempre haya sido de izquierda y siga ahora más que nunca proclamándome de izquierda. Si fuera más joven seguro que militaría en algún grupo radical, tipo Alfaro-Vive. Ahora, después de haber pasado 22 años fuera del país y de haber visto los “milagros” de los rapaces que han desfilado por Carondelet, llegando al clímax con los payasos Bucaram o Gutiérrez y el éxodo inmisericorde de ecuatorianos al exterior, creo que hay que arrimar el hombro para sostener y llevar adelante el proyecto de institucionalización en el que se halla empeñado el actual gobierno.
—Ahora hay muchas “tendencias y modas” a la hora de escribir poesía, ¿con cuál te quedas y cuál rechazarías?

En lo que nos concierne, deberíamos quedarnos con lo que tenemos: nuestra carretera, nuestra propia procesión, tratando de conjugar el tono con la rabia, la bronca, el humor, el cinismo, que serán inevitablemente los derivados de lo que pasa afuera. Jamás el nihilismo. Ya está bien de desencanto. Para salir del hueco hay que mover el culo sin esperar a que nos den reparado el mundo.
"Cada quien tiene derecho a irse con la gente que quiera, lo evitable es el sectarismo de ciertos grupúsculos reaccionarios que creen que el poeta es un extraterrestre y que hay que escribir para marcianos, cuando resulta más fácil tener los pies en la tierra."
La memoria del ojo
El ojo no olvida nada. ni las zonas industriales. ni los suburbios.

Ni la agencia de viajes Paris-Dakar
Ni los viajes de verano por los mares podridos
Ni los desiertos con las firmas de Total
Ni la amazonía mordida por la Texaco
Ni las huellas de Repsol hundidas en la arena
Ni las mandíbulas redondas de Mitsubishi
Ni los abismos abruptos
Ni las montañas enanizándose como monedas sudamericanas
Ni los lagos y sus vientres apagados
Ni los huesos rotos de las nubes
Ni los bosques convertidos en libros de pacotilla
O en aeropuertos clandestinos.
Tampoco olvida el olor negro del último minuto.
La memoria del ojo dice sí.
La tierra es mujer, a veces
Para explorar el cuerpo de la tierra -que lo sepan los artistas y
..... quienes nos gobiernan-
Hacen falta cojones. No decretos.
Hay que tener al menos tres dedos de frente
La audacia de querer la luna
Estar dispuesto a excavar los astros, para tatuar el futuro más
Allá de las orillas
De sus caderas.
Para amarla como ella ama y mantenerse a la altura
De sus caprichos
Inútil venerarla como a Santa Teresa.
Para que diga sí.
Hay que amarla. y mucho
Y cada vez más
Sin que nada en ella se consuma.
Diga no al pozo de cruces inéditas

El peroné luminoso de Picasso, mezclado al equipaje ordinario
..... de residuos
De un cementerio destripado, arrastrado por una lluvia de
..... uñas largas.
A pesar de la exuberancia del Mato Grosso, ninguna alevosía
Solamente esqueletos de cuadros
En los Andes, las clavículas peladas de Guayasamín
En cada metro de Viena un dedito de Mozart
En cada pastizal de América Latina la guitarra de Víctor Jara
En el desierto de Sonora cráneos perforados en el parietal
Y esqueletos de cuadros esperando.
Por los prados de Toscana, cráneos nadando entre el fango y la
..... lluvia
Por los vergeles y viñedos de España, esqueletos de cuadros
..... y rótulas de cal. afiches del PP y CeDés de Sabina
Corazones colgados en los postes de Quito
Por los jardines de Versalles, por cada fuente, por cada parcela
..... de tierra labrada
Por cada árbol
Metacarpios húmedos y esqueletos de cuadros esperando
Junto a las ortigas hirvientes que invaden las cabañas en ruina.
Un mundo de cruces el mundo.
(Tomados de "Boca a Boca")
Tomado de la entrevista de Augusto Rodríguez en letralia / poemas fundaciontiana

