HECTOR ZAMORA

Cuando la reflexión interna está siempre afuera



El único artista mexicano que formó parte de la selección internacional en la pasada Bienal de Venecia. Con su obra "enjambre de dirigibles" conmocionó la poética de la ciudad; un imaginario visual que hasta hoy sigue repercutiendo en cartas postales y en pinturas de artistas callejeros.


A principios del 2006 llego a São Paulo, Brasil para participar en Bienal, se enamoró de la ciudad, su gente, y se quedó, actualmente lleva casi tres años en le escena Paulina.


Héctor Zamora interviene el espacio urbano con obras rupturistas, geométricas y controversiales. Propone y materializa experiencias espaciales en sus intervenciones que apuntan directamente a transformar la manera en la que percibimos el entorno.



Seguido transcribimos algunas interesantes preguntas de en una entrevista realizada por la revista Bifuracaciones.


Nos interesa saber cómo fue cambiando tu obra de carácter a lo largo del tiempo. No sé si este giro se debió a una cosa de intereses o de presupuestos, pero me llama la atención el paso que hiciste de obras centradas en lo material -operaciones constructivas, geométricas y formales-, a otras que dialogan exitosamente con su entorno, interactuando con las personas.


HZ (Héctor Zamora): Cada una de las piezas las veo como ejercicios o experimentos, todo siempre relacionado con el espacio. Mi trabajo es con el espacio, esa cosa que está aquí entre tú y yo, y nosotros mismos somos espacio. Esa cosa que está aquí y que puede modificar, influenciar todo lo que está pasando alrededor de nosotros. Ahora, mirando mi historia, creo que al comienzo empiezo a trabajar mucho sobre experimentos formales, modificando el espacio, buscando una serie de reacciones tal vez más de una percepción física. Transformaciones o modificaciones espaciales, como en la pieza de la torre de los vientos, A=360º y radio mayor entre radio menor, piezas que vienen directamente de una reflexión formal, una situación física matemática. Cosas como esas cosas, tan formales, al transformarlas en algo sólido que modifica el espacio que conoces, transforman totalmente tu vida. Ahí empieza esa situación. Pero todo eso funcionó más como en un laboratorio, o sea en espacios cerrados. El primer proyecto en que realmente sentí el cambio radical, ya en esta nueva etapa de trabajo, fue cuando hice la pieza de la Galería Garaje, pneu. El tubo rojo que le daba la vuelta al …


Si, te iba a mencionar esa precisamente como la primera donde sales del estudio. O del computador.


HZ: Esa pieza, claro, fue muy interesante porque se sale de la galería. Era una pieza muy irreverente al espacio, con esa energía de lo natural, de lo orgánico que necesita salirse, crecer y tomar el espacio. Entonces el espacio interno de la galería es literalmente violado, y se escapa y sale a la calle para conseguir lo que la pieza quería hacer, un loop.



¿Y cómo incorporas eso a tu trabajo? ¿Solamente cambiando de escenario, o reflexionas de otra manera los proyectos cuando sabes que van a tener un público distinto?


HZ: Realmente cada espacio determina el proyecto. Así como en Corea, donde hice esas cosas rojas flotantes. Ellas surgieron de una reflexión directa, de una cosa que yo viví allá. De cómo activar un espacio público tan exquisito y tan raro como ese río que sirve como parque, utilizando una técnica que existe allá para diseñar en el espacio. Ellos usan lo globos para hacer anuncios espectaculares. Yo los tomé y los puse en ciertos puntos, generando una parábola, una catenaria. Entonces juegas con geometría, con ese formalismo que está dentro de mi trabajo, consiguiendo accionar el espacio público. La gente reaccionó haciendo pic-nics. Porque aunque no había una cobertura cerrada, la gente se encontró con un espacio cerrado.



¿Cuál fue la idea detrás de “topografías simuladas”?


HZ: Fue un ejercicio formal, muy parecido la trabajo que hice para Enrique Guerrero, donde regresé una vez más al laboratorio y trabajé con una serie de geometrías, transformando el espacio e invitándote a vivir una situación relativamente inusual en un espacio relativamente cotidiano, tal como puede ser el tubo blanco de
una galería. Pero es eso. Siempre que tengo que trabajar dentro de una galería o museo, trabajo más en una situación de laboratorio. El de Enrique Guerrero es el mismo trabajo que el de Corea, y son lo mismo sólo que invertidos. Aquí era sólo la gravedad, allá los globos venciendo a la gravedad. Y es funicular porque estás usando energías naturales para generar cosas. Es como una serie de reflexiones como entrar y salir, entrar y salir, y de pronto estar más cerca de la arquitectura, de pronto brincar a la arquitectura, generar tensión… cuando hice Paracaidista, el grupo que se sintió mas ofendido con la obra no fue la institución pública ni los artistas, fueron los arquitectos.




Da la impresión de que hay muchas obras tuyas que se pueden apreciar bien sólo desde arriba, desde el cielo, no desde la usabilidad y desde la vida cotidiana. De hecho, muchas de las fotos de tus proyectos están tomadas desde arriba.


HZ: Yo creo que es un vicio que tengo, gusto mucho de esa perspectiva formal y también tal vez es una problemática de no encontrar un medio mas allá de el video para realmente contar lo que paso. El espacio es muy celoso para dejarse contar en fotografías. Lo que tú vives en un espacio sólo lo vives cuando estás en él, y como mis piezas son espacio, a veces esas tomas panorámicas son las que personalmente creo que dan por lo menos un impacto, que te puede hacer llegar y empezar a procurar por las cosas más detalladas.


RB: Pero fuera de la manera en que son registrados o archivados, la manera en que son creados muchos proyectos, no sé si estoy equivocado… ¿son creados para ser apreciados desde arriba?

HZ: Si, creo que si, siempre busco eso.




¿no crees que está mas tensionado hacia el lado de la arquitectura? Porque “Paracaidista” de un proyecto creado para ser habitado, que está construido bajo ciertos procedimientos y normas, que utiliza cierto material, que…


HZ: … Bueno, si, eso es funcionalidad… Yo viví en ella por tres meses. Podía tomar un baño, por ejemplo. Al comienzo yo estaba muy preocupado por esa situación de “no, es que esto tiene que funcionar de esta forma, tiene que ser  así”. Pero poco a poco me di cuenta que hasta yo mismo tenía que ser flexible  en lo que pueda acontecer… se trata de transformar el espacio, de hacerlo flexible, de manera que pueda terminar siendo una cosa totalmente ajena a lo que yo pensé.


¿En qué medida puedes comparar un espacio que es formal, que sigue todas las normas estructurales y legales del plan regulador, con uno que se propone y construye como parasitario y temporal?


HZ: No hay tanta legalidad porque este proyecto también tiene una cierta ilegalidad. De partida, yo no soy arquitecto. Hubo un calculista en algún momento, para toda la situación de quebrar muros, de estructurar el cascarón, que es la clave, pero la “reforma”, como se dice aquí, realmente se metió a la prefectura como una reforma menor. Casi como darle una “manita de gato” a tu baño…. Entonces, toda la obra se hizo desde una posición ilegal. Claro..., de hecho, llegó una persona de la prefectura a cancelar la obra… y bueno, hubo que pagar una multa y poner dinero debajo de la mesa para continuar… pero fue más fácil así que intentar el proceso.



No me queda tan claro como puedes poner en diálogo ambas intervenciones, cómo puedes decir que “Paracaidista” no es tan distinta a tu obra con el tubo rojo, cuando para mi, en cambio, conceptualmente arrancan de puntos muy diversos y se mueven, también, en direcciones muy diferentes.


HZ:  Conceptualmente tienen diferencias, pero hay ciertos puntos en que se tocan; es decir, estoy de acuerdo contigo en que son otra cosa, pero en ambas tenemos una relación con la galería. Paracaidista se dio junto a un museo, creció al lado de un museo. Esta cosa crece al lado de una galería. En el museo no había ningún punto de conexión, Paracaidista estaba totalmente aislada del museo. Su discurso era ese: una situación totalmente ajena, la utilización del museo como una estructura para conseguir construirse, para absorber de lo que necesitaba…


Claro, recuerdo que sacaba electricidad del museo.


HZ: Exactamente, agua, electricidad y de ahí regresaba a la mierda, literalmente, donde el sistema de drenaje se conectaba. Entonces era una estructura formalmente parásita… podría entenderse casi como una simbiosis, porque se ayudaban, los dos existían. El museo ganó con la pieza y la pieza ganó con el museo. Desde una concepción formal y conceptual. Aquí, en este proyecto, creo que esas situaciones se repiten en otro contexto y en otra situación, y creo que eso es algo interesante. Puede parecer que está completamente ajena a una serie de discusiones públicas, pero el proyecto las toca. 





Entonces, ¿tu espacio personal podría ser pensado como un afuera?

HZ: Es un afuera.


RB: ¿No es un afuera y un adentro?


HZ: Es un afuera pensándolo desde el punto de vista de la galería. Por eso también, cuando entras a mi espacio desde la galería, no entras a un espacio interno, entras a un patio.


Estas distinciones difusas también se ven en tu proyecto de Madrid. ¿Cómo funcionó eso? ¿Cómo preparaste este proyecto?


HZ: Después de estar unas semanas allá quedé muy interesado en la vivencia del espacio. Encontré estas cosas del cartón en las calles, estas construcciones que hacen para dejar para el camión de la basura, y bueno, estaba muy interesado en todo este movimiento de arte narrativo, toda esa parte después de lo conceptual, esas gentes que hacían maquetas en pequeño.


Entonces esas casas de cartón en la calle no están hechas par ser habitadas.


HZ: No, pero nada, no estaba hecho para ser habitado.


… pero el nombre del proyecto…


HZ: Si, era unidad habitacional. Eso era un juego de una construcción que nunca fue terminada, que no llegó a ser, que antes de ser terminada ya era una ruina y cuando la habitaras los espacios te hicieran viajar hacia algún lugar. Habían algunas situaciones específicas de cómo un espacio definido te puede hacer pensar en cosas. Estaba jugando mucho con la memoria histórica en la arquitectura. Cuando estás en una ruina arqueológica, por ejemplo, si no tienes la explicación del guía tu cabeza empieza a soñar sobre lo que pudo ser ese espacio. Y de eso hablaba esa obra, de lo que pudo ser y nunca fue.


Otra cosa importante en ese proyecto era la degradación. Se trataba de un material orgánico,  una cosa que se cae con la lluvia, con la nieve y que al final termina teniendo una erosión rápida. Esa cosa que nunca llegó se convierte en una ruina mucho mas rápido, tiene un vida corta de unos dos meses. Esa naturaleza del proyecto fue complicada, en algún momento la institución la cuestionó mucho, por el hecho de llenar de basura su terraza. El que ellos me dejaran hacer eso, el que fui becado, el que no me dejaran entrar ya con más cartón, el que pudiera trabajar con gitanos y que cuando me vieron entrar con ellos me llevé una reprimenda del tamaño del mundo, toda esa interacción directa en el otro mundo que existe en la calle era parte fundamental de la obra.




Página del artista: www.lsd.com.mx


Texto original de la entrevista >>

Héctor Zamora


tomo / replica21 /

 

1 al 7 de octubre, 2009, no.65

semanario  cultural  de  caracas

corneta