Los condenados de la tierra

de Frantz Fanon

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En esta publicación, Fanon examina no sólo las maneras directas a través de las cuales un poder ejerce y mantiene su dominación, sino también las maneras más sutiles, las que hacen que los mismos dominados se transformen en instrumentos: por un lado, de su opresión y, por el otro, agentes de liberación.


El mecanismo central en todos esos casos es la cultura.




En sus investigaciones, Frantz Fanon (Martinica, 20 de julio de 1925 - 6 de diciembre de 1961), se enfocó en el tema de la descolonización y psicopatología de la colonización.


En 1952, publicó Peau noire, masques blancs ("Piel negra, máscara blanca") en París. La segunda publicación fundamental de Fanon, “Los condenados de la tierra” (Les dammés de la terre), tuvo lugar en 1961 después de su muerte, y fue una iniciativa del intelectual francés Jean-Paul Sartre.


Esta última publicación y los trabajos de Fanon han inspirado pensadores, críticos, revolucionarios y movimientos de liberación anti colonialista en todo el mundo; sirvó como base importante para el pensiamiento y las acciones del Che, las Panteras Negras, Michel Foucault, la teología de la liberación latinoamericana y africana, entre otros.


“(....) Por Europa misma, por nosotros y por la humanidad, camaradas, debemos dar vuelta a la hoja, debemos desarrollar concepciones nuevas, y debemos tratar de ayudar a dar los primeros pasos al hombre nuevo".


En su libro, Fanon usa el termino "condenados de la tierra" para referirse a quienes no toman parte en la producción industrial, especialmente el campesinado pobre que vive en las afueras de las ciudades, argumentando que sólo ese grupo tiene o conserva la suficiente autonomía del aparato colonizador como para montar exitosamente una rebelión. Para él, tanto el proletariado urbano como las clases burguesas son "asimiladas" y carecen de la motivación o necesidad de poner en efecto una revolución verdadera.



A continuación, presentamos fragmentos del libro,

tomado del Capítulo IV, Sobre la cultura nacional:



... el intelectual colonizado que quiere hacer una obra auténtica debe saber que la verdad nacional es primero que la realidad nacional.  Tiene que llegar al núcleo en ebullición donde se prefigura el saber. (111)


El hombre colonizado que escribe para su pueblo, cuando utiliza el pasado debe hacerlo con la intención de abrir el futuro, de invitar a la acción, de fundar la esperanza. (116)


No hay que contentarse, pues, con rastrear en el pasado del pueblo para encontrar allí elementos de coherencia que enfrentar a las empresas falsificadoras y peyorativas del colonialismo.  Hay que trabajar, luchar con el mismo ritmo que el pueblo para precisar el futuro, preparar el terreno donde ya crecen retoños vigorosos.  La cultura nacional no es el folklore donde un populismo abstracto ha creído descubrir la verdad del pueblo.  No es esa masa sedimentada de gestos puros, es decir, cada vez menos atribuibles a la realidad presente del pueblo. (117)


El problema está en saber el sitio que esos hombres piensan reservar a su pueblo, el tipo de relaciones sociales que decidan instaurar, la concepción que tienen del futuro de la humanidad.  Eso es lo que cuenta.  Todo lo demás es literatura y mixtificación. (117)


La lucha de liberación no restituye a la cultura nacional su valor y sus antiguos contornos.  Esta lucha, que tiende a una redistribución fundamental de las relaciones entre los hombres, no puede dejar intactas ni las formas ni los contenidos culturales de ese pueblo.  Después de la lucha no sólo desaparece el colonialismo, sino que también desaparece el colonizado.

Esta nueva humanidad, para sí y para los otros, no puede dejar de definir un nuevo humanismo.  En los objetivos y los métodos de la lucha se prefigura ese nuevo humanismo. 


Una lucha que moviliza todas las capas del pueblo, que expresa las intenciones y las impaciencias del pueblo, que no teme apoyarse casi exclusivamente en ese pueblo, es necesariamente victoriosa.  El valor de ese tipo de lucha es que realiza el máximo de condiciones para el desarrollo y la creación culturales. (...)


Una nación surgida de la acción concertada del pueblo, que encarna las aspiraciones reales del pueblo, que modifica al Estado no puede existir sino en medio de excepcionales formas de fecundidad cultural. (123)



Aquí puede >> leer o bajar este libro imprescindible: Los Condenados de la Tierra (pdf)


Aquí puede >> leer más sobre la fascinante vida y obra de Frantz Fanon






Fuentes: La Haine / wapedia

 

22 al 28 de octubre, 2009, no.68

semanario  cultural  de  caracas

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