“No tengo derecho a la desesperación. Insisto en la esperanza.”

Rescatar las incontables pequeñas acciones de gente desconocida: la labor de Howard Zinn



Howard Zinn, el historiador que narró la otra historia de Estados Unidos, desde el punto de vista de los de abajo,  falleció el pasado miércoles 27 de enero a los 87 años de edad.


Zinn escribió más de una veintena de libros, pero sin dudas fue La otra historia de los Estados Unidos el que marcó un antes y un después en la manera de apreciar la historia norteamericana. No sólo porque fue un best seller inesperado -vendió más de un millón de ejemplares y sigue siendo un fenómeno editorial casi treinta años después de su aparición- sino porque trastocó los papeles de los héroes y los villanos, y puso el foco de atención en los olvidados de la historia conocida.


En su libro Artistas en tiempos de guerra y otros ensayos Zinn nos recuerda que esos olvidados no tienen el poder, ni el dinero, ni las armas, pero sí cuentan con sus convicciones, sus luchas y sus esperanzas. Y por si fuera poco, muchas veces también cuentan con la poesía, con la música, con las novelas y el teatro, con el cine y la pintura. Y con los propios artistas... aquellos que no se conforman con entretener a la gente.


"El poder político", dice Howard Zinn, "es controlado por la élite corporativa, y las artes son el espacio central para un combate de tipo guerrillero -en el sentido de que las guerrillas buscan las aperturas y las oportunidades donde puedan tener un impacto".


En "Artistas en tiempos de guerras", Zinn sobrevuela posibilidades para crear esos tipos de aperturas a través del arte, con el cine, el activismo, las editoriales y la vida cotidiana. Cada capítulo se enfoca en una manifestación cultural distinta para resistir a la guerra.


El primer capítulo examina el papel único del artista de "transcender su momento" para criticar el poder e inspirar a otros a questionar la autoridad; el segundo sigue el ejemplo de Emma Goldman y el anarchismo; el capítulo 3 se enfoca en el cine como foro para la resistencia; y la conclusión es un ensayo histórico sobre el rol de la distribución de panfletos por los movimientos de base en la construcción de la resistencia en los EEUU. El libro está lleno de citaciones de artistas, pensadores y activistas; los ensayos discuten la riqueza cultural de las contranarrativas a la guerra en los EEUU, proponiendo una inspiración frente al silencio actual con respeto al militarismo estadounidense.



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Además de ser el autor del texto de historia más vendido en los EEUU y otros libros, Zinn era ponente, articulista, dramaturgo, y fue profesor emérito de historia en la Universidad de Boston. Una de las voces independientes de izquierda, fue uno de los intelectuales más admirados por veteranos de las luchas sociales de la posguerra como por jóvenes, por su vida de praxis: era pensamiento y acción. Se jubiló en 1988, pero nunca dejó de trabajar, y gozar, en la desobediencia al poder, a la imposición, a la guerra y al imperialismo.


Recientemente había realizado un teatro de lecturas en voz alta con diversos actores y músicos reconocidos, y otros de discursos, canciones, versos, cartas y más sobre figuras históricas, algunas famosas otras no, que reflejan la historia desde abajo de este país. Un documental (“The People Speak”) sobre lo anterior, fue grabado y trasmitido por el History Channel el mes pasado. Los textos forman parte de Voices of a People’s History of the United States, un volumen de los materiales primarios que utilizó para su famoso texto de historia.


The people’s history of United States fue un terremoto desde el punto de vista académico porque ponía el acento en la lucha de clases como base esencial de la historia estadounidense, contraviniendo siglos de historicismo triunfalista.


El impacto del texto de Zinn fue monumental. La elegante sencillez de su redacción, permite que su tomo de casi 600 páginas sea leído con la facilidad e intriga de una novela. Así, tanto en su estilo como en su contenido, Zinn democratiza la educación y la historia.


Esta preocupación por socializar el conocimiento, lo llevó a escribir varias obras de teatro, incluyendo una sobre Carlos Marx. Zinn presenta a Marx como pocos lo conocen. Para representar las tensiones existentes entre el marxismo y el anarquismo, Zinn inventó un imaginario debate entre Marx y Bakunin. Estas obras han sido montadas por todo el país, desde las grandes universidades de California hasta las pequeñas granjas de Vermont.


Howard Zinn contribuyó con decenas de artículos a lo largo de los últimos años, este ser digno, humano y modesto nunca perdió el optimismo sobre la capacidad del ser humano para rescatar a la humanidad con la rebelión ante la opresión de todo tipo.


En lo que tal vez fue su última aportación a un medio, Zinn escribió unos párrafos para The Nation sobre el primer año de Barack Obama: “No me ha decepcionado terriblemente porque no esperaba mucho de él. Esperaba que fuera un presidente demócrata tradicional. En política exterior, eso es poco diferente a un republicano: nacionalista, expansionista, imperial y bélico.”



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A continuación, fragmentos de 2 entrevistas al historiador Howard Zinn:


Con David Barsamian de alternativeradio.org 


- Pero este ataque a las bibliotecas, a las escuelas, ¿forma parte de un modelo para socavar el bien común?


HZ: Permítame que exponga mi experiencia personal porque yo crecí en una vivienda infestada de cucarachas en Nueva York y en nuestra casa no había libros. Iba a una biblioteca en el este de Nueva York, situada en la esquina de Stone y Sutter. Todavía recuerdo aquella biblioteca. Era mi refugio y me abrió los ojos y la mente. Pero su pregunta es más amplia. ¿Qué está ocurriendo con los bienes públicos? Realmente, una de las terribles consecuencias de la militarización del país ha sido el desmantelamiento del sector público: educación, bibliotecas, salud, vivienda.”


- Hay muchas distorsiones y malas interpretaciones atribuidas a Marx. ¿Debería la gente leer hoy a Marx?


HZ: Sí, pero yo no aconsejaría que se sumergiesen enseguida en el volumen II o III de El Capital, ni tan siquiera en el volumen primero, pero creo que El Manifiesto Comunista- aunque el título puede asustar a la gente- merece leerse porque lo que plantea es que la sociedad capitalista que tenemos hoy no ha sido siempre así. El Manifiesto Comunista ofrece una visión histórica del mundo en el que vivimos. Demuestra que las sociedades han evolucionado de unas estructuras a otras, de un sistema social a otro, desde las primitivas sociedades comunales pasando por las feudales hasta las capitalistas. La actual sociedad capitalista sólo lleva unos pocos siglos de vida y se desarrolló como consecuencia del fracaso de la sociedad feudal para adaptarse al cambio tecnológico que se producía inexorablemente: el comercio, la industrialización, las nuevas máquinas y formas de desarrollo. La sociedad capitalista pudo asumir esta nueva tecnología y desarrollarla extraordinariamente.


No obstante, lo que señala Marx- y creo que es de una gran perspicacia- es que la sociedad capitalista, si bien ha desarrollado la economía de una forma impresionante no ha distribuido los frutos de esta enorme producción de forma equitativa. De manera que
Marx denuncia un defecto fundamental del capitalismo, un defecto que hoy debería resultar evidente para todos, especialmente en EE.UU. Aquí tenemos un país enormente productivo y tecnológicamente avanzado, y todavía existen más de cuarenta y cinco millones de personas que carecen de seguro sanitario, uno de cada cinco niños crecen en la pobreza y millones de personas no tienen vivienda y pasan hambre.


Creo que otra cosa importante en la visión de Marx es que cuando se mira más allá de la superficie de los conflictos políticos y culturales, aparece la lucha de clases. Y que la pregunta básica en cualquier circunstancia es "¿Quién se beneficia de ello y qué clase es la beneficiada?" Si los estadounidenses comprendiesen este concepto marxista de clase, cuando fueran a las urnas y tuvieran que elegir entre republicanos y demócratas, se preguntarían, " ¿A qué clase representa este partido?"


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Y con Matthew Schivone de Znet:


- Usted ha hablado y escrito sobre lo crucial que resulta el conocimiento de la historia y cómo constituye un interés vital para el poder del estado mantener al pueblo en un estado de "amnesia histórica". ¿Podría explicarlo?


HZ: Cuando la gente no conoce su propia historia -y no me refiero a la historia nacionalista y aséptica que nos presentan la escuela y los medios de comunicación- es fácil de engañar. Cuando el presidente dice a la nación que tenemos que ir a la guerra por la libertad o por la democracia o porque nos están amenazando, una opinión pública sin conocimiento de la historia no tiene recursos para comprobar lo que dice. Pero si la gente supiera la historia de los engaños presidenciales para meter a la nación en una guerra, ya no tragarían, serían más escépticos. Si supieran historia, sabrían que el presidente James Polk hacía ver que estaba haciendo la guerra a México por un incidente fronterizo en 1846 y que estaba llevando la civilización a los mexicanos. Entenderían que mintió acerca de sus verdaderas motivaciones, que consistían en apropiarse de casi la mitad del territorio mexicano. Si supieran historia, recordarían que EE.UU. fue a la guerra en 1898 proclamando que iban a liberar a los cubanos, pero convirtieron a Cuba prácticamente en una colonia estadounidense. Sabrían que el presidente McKinley mintió acerca de sus verdaderos motivos para ir a Filipinas; que Woodrow Wilson mintió sobre la Primera Guerra Mundial, y que Lyndon Johnson mintió sobre la Bahía de Tonkin para meter a los EE.UU. en la guerra de Vietnam.


- Usted ha expresado respeto y gratitud hacia los artistas en épocas de guerra y luchas populares. ¿Querría comentar la importancia de los artistas en momentos de desórdenes civiles?


HZ: Los artistas desempeñan un papel especial en los movimientos sociales, aportan pasión, poesía y humor a los principios que promueve cualquier movimiento. Ellos aumentan el poder de un movimiento social, necesitado de cualquier fuerza adicional que pueda aglutinar a fin de desafiar el poder de las autoridades.


- ¿Qué diría Ud. a los que a veces denominamos como elite intelectual sobre su responsabilidad a un nivel mayor?


HZ: Es importante que la gente perteneciente a las profesiones académicas, científicas o artísticas entienda que son afortunados al gozar de un cierto grado de libertad que la mayor parte de la gente que ha de luchar para sobrevivir no posee. Deberían entender también que si hacen uso de dicha libertad para crear una sociedad justa, oponiéndose a la guerra y al militarismo, están siendo fieles a lo mejor de su profesión, a los más grandes poetas, escritores y académicos.



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De la Introducción del libro "No puedes ser neutral en un tren en marcha", por Howard Zinn:


“Fui invitado a dar una charla en Kalamazoo, Michigan. Era la noche en la que se televisaba el debate presidencial de final de campaña 1992, y para mi sorpresa había una audiencia de varios cientos de personas
(¿acaso necesitaban descansar de la locura de las elecciones?). Era el 500º aniversario del desembarco de Colón en el Hemisferio Oeste, y yo hablaba de "El legado de Colón, 1492-1992".


Diez años antes, en las primeras páginas de mi libro Historia Popular de los Estados Unidos, había escrito acerca de Colón con un enfoque que sobresaltó a mis lectores. Ellos, como yo, habían aprendido en la escuela primaria que Colón fue uno de los grandes héroes de la historia mundial, y que debía ser admirado por su atrevido sentido de la imaginación y del coraje. Un relato que nunca fue refutado. En mi versión (basada en su propio diario) reconocía que fue un intrépido marinero, pero también apuntaba que fue cruel en su trato hacia el apacible pueblo de los indios Arawak, quienes le dieron la bienvenida a su arribo a este hemisferio. Los esclavizó, torturó y asesinó, todo en procura de riquezas. Representaba, sugerí, los peores valores de la civilización occidental: avaricia, violencia, explotación, racismo, conquista, hipocresía (decía ser un devoto cristiano).”



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En La otra historia de Estados Unidos la colonización del territorio estadunidense es contada desde la experiencia de la población nativa, la elaboración de la Constitución a partir de la mira de los esclavos, la invasión a México desde el ejemplo de desertores del ejército estadunidense, la industrialización desde el punto de vista de trabajadoras textiles, la Primera Guerra Mundial desde una mirada socialista, la segunda gran guerra desde los pacifistas, la expansión imperial vista desde los pueblos latinoamericanos, la década de los años 70 a partir de la rebeldía de la población encarcelada y la inconformidad ante las acciones militares en Vietnam.






Tomado de: Michael Brooks, La Jornada / La casa del rojo y del negro / Schivone, Znet vía ecaminos / Editorial capin / Editorial Seven Stories / Tanalis Padilla, La Jornada / Barsamian, Zmag / Fondation Besnard / Howard Zinn, Zmag

 

4 al 10 de febrero, 2010, no.83

semanario  cultural  de  caracas

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