18 al 24 de febrero, 2010, no.85
18 al 24 de febrero, 2010, no.85

Ana Chin-A-Loy artista joven, sumamente activa en la escena caraqueña; a partir de su práctica en las artes escénicas integra un sinnúmero de disciplinas. Su producción se caracteriza por una constante improvisación con una responsabilidad estética y ética explorando temas de nuestra realidad urbana.
La improvisación: -La mayoría de la producción en danza continúa hoy en día, coreografiada, escrita, planificada y repetida.
¿Porque es importante para ti romper con esa metodología/tradición?
En los movimientos estéticos, políticos, sociales, la ruptura con patrones establecidos es fundamental quizás porque esa ruptura hace que se vuelva a atender al contenido de lo que se presenta como nuevo.
Ahora, romper por romper, la rebeldía forzada, se vuelve dependiente de aquello a lo que se opone. Si mi propuesta partiera de allí, considero que sería tan presa de lo tradicional como la imitación más burda. Prefiero mostrar mi trabajo desde la honestidad de lo que necesito expresar y que los caminos para que esto ocurra nazcan del contenido mismo de la propuesta.
La improvisación es una técnica usada desde hace mucho y tiene, desde allí, como técnica, algunas pautas conocidas y usadas por muchos. Sin embargo me preocupa la intemperie ante lo que ocurrirá. Siempre me asusta mucho, me da vértigo salir a escena pero creo que es desde allí que puedo permitirme ser "tomada" por lo que va a ocurrir. El riesgo, terrible e inclemente, es que no ocurra nada alguna vez.
¿Que diferencias observas, a la hora de experimentar con nuevas formas, cuando el público es convocado (en sala), o cuando es un público casual (en la calle)?
Ciertamente, hemos aprendido un comportamiento para el teatro que suele restringirnos y hacer una frontera abismal entre el escenario y las butacas. Pero la respuesta del público depende del lugar desde el cual el intérprete se coloca y lo coloca. Qué ofrecemos desde la escena y a quién creemos que se lo estamos entregando, quién es nuestro interlocutor.
Es así que, mi trabajo en la sala es lo más abierto posible a la interacción con el público. Y he encontrado las respuestas más sensibles de la gente que no pertenece a la academia o, al menos, no a la de la danza. Creo que muchas veces es simplemente gente de la calle la que entra al teatro a ver mis trabajos.

En el proyecto "Esto no tiene nombre...", comentas que quieres "encontrar nuevos caminos de interpretación y de comunicación", a través de la colaboración con artistas de otras disciplinas.
¿Se intercambian las disciplinas ? ¿Hay momentos donde los participantes intercambian roles disciplinarios?
La propuesta es de un intercambio con artistas diversos, que fue un reto porque en cada entrega me enfrento a propuestas distintas a la mía. Quise desde allí probar mi versatilidad en el encuentro con imágenes y dinámicas que no son necesariamente con las que trabajo y que, por lo tanto, pueden sacarme de la comodidad de mi propio lenguaje.
Cada encuentro ha sido muy diferente pero sí ha ocurrido el intercambio de roles. En la última entrega, por ejemplo, mi invitada fue Leonor Lanza (vocalista y cantante) y me hizo vocalizar con ella en escena así como yo distribuí en el escenario varios micrófonos a diferentes alturas forzándola a desplazarse en el escenario y, desde allí, a desarrollar un trabajo corporal al que no está habituada.
Los invitados a este proyecto son los directores de cada entrega, yo presto mi cuerpo y algunas ideas para llevar a escena sus propuestas, sin ensayos ni encuentros previos. Este tipo de colaboraciones también están presentes en otros de mis proyectos, como con Andrés Levell y El Sagrado Familión explorando una creación musical interdisciplinaria.
¿Encontraste en este laboratorio, algo que consideres inédito a nivel escénico ?
Es muy delicado decir que se ha encontrado algo inédito. No creo que hayamos encontrado nada nuevo como aporte más que la voluntad del riesgo de hacer una única función improvisada y confiar y entregarnos a ese encuentro cada vez.
Lo menos tradicional es, quizás, que se mezclen deliberadamente varias disciplinas y que se encuentren en cada entrega personas que nunca antes habían trabajado en conjunto. También la pauta de improvisarlo todo es poco habitual: el artista plástico interviene la sala el mismo día, los bailarines y músicos nos encontramos esa intervención y buscamos la forma de tomar el espacio y su energía sin ensayo alguno. A veces la distribución de la sala varía según el trabajo que esté mostrándose en ella el resto de la semana y también a ello nos plegamos.
Más allá de lo que puedas comunicar con tu obra, está la reinterpretación mediática, la información sobre la presentación.
¿Crees tu que las/los artistas deberían tener un rol para hacer esta información más fidedigna?
Siempre, no necesariamente por gusto sino por necesidad, me ha tocado escribir mis notas de prensa y promoción de mis funciones.
La crítica es, por otro lado, algo completamente diferente. No creo en críticas hechas por mí misma, me parecería triste y hasta lamentable hacerlas. Fue así como en el proyecto "Aleatorio Experimental. Un rompecabezas variable para armar a partir de 4" que creé junto a Rommel Nieves propuse grabar los comentarios del público al salir de la sala para que fuera éste el crítico de la obra.
Y si los artistas comunican temas sociales/políticos que atañen a todos -como por ejemplo tu obra: "Santo remedio” ¡A la indigencia!" un tributo al extravío, un ritual que santifica la calle".
¿Crees que los artistas tienen un rol como comunicadores sociales, más allá de la exploración estética o de su práctica?
La palabra "política" ha sido alejada de sus raíces. Vivimos en sociedad y eso es la polis. Así, todo acto en sociedad (como la expresión artística) es un acto político.
El arte es un espacio que sirve para volcar y drenar necesidades colectivas y tiene un deber ético de hacerlo. Quedarse en acciones preciosistas es una opción pero la considero poco coherente con nuestros tiempos y aún más en nuestra Caracas, tan hermosa y terrible a la vez.
El artista tiene, para mí, la obligación de reflejar necesidades y realidades que a veces incomoda ver en la cotidianidad. El uso de la estética es justamente lo que lo hace más digerible y observable. La sombra no puede verse directamente porque nos petrifica como la Gorgona. Pero podemos usar otros caminos para conocerla y acercarnos a ella y, desde allí, poder verdaderamente elegir cómo actuar o vivir.
En "SANTO REMEDIO”¡A la indigencia!" Enrique Rodríguez y yo hemos hecho una propuesta en la que, post mortem, también colabora Luis Serra quien estaba convencido de que los indigentes que habitan la ciudad son santos.
Lejos de ser una propuesta politiquera que apoye o refute partidos políticos o alguna causa, es una propuesta política porque somos parte de esta ciudad. En ella buscamos mostrar, en imágenes quizás a veces violentas pero indudablemente ciertas, una realidad que nos rodea y nos habita constantemente. Una indigencia que no es sólo la literal, aquella que proyectamos en el loco de la esquina, sino es la indigencia más íntima que nos carcome y nos violenta con frecuencia y que es el único lugar desde el cual podemos encontrarnos con el otro en la más pura honestidad. Estamos habituados a la indigencia y familiarizados con ella desde la distancia, desde el colocarla afuera, así nos volvemos seres indolentes y, a veces, hasta inclementes. Pero esta familiaridad que nos arrastra lentamente hacia una distancia lejana a esa condición, nos acerca de manera incómoda y áspera a la mendicidad de una posición para enfrentarnos a lo empobrecido de cada uno de nosotros. Es en esta práctica de la miseria compartida en donde hallamos lo común de nuestro carácter urbano. Hacernos familia de nuestra propia indigencia, de nuestra soledad y de nuestro envilecimiento, hacernos cargo de la mendicidad que nos habita pidiendo compañía, afecto, comprensión, es lo único que nos acerca, al menos levemente, a la dosis de alimento del día.
Viernes 19 y Sábado 20 de febrero 8pm y domingo 21 6pm
Celarg, Sala Experimental, sótano 3, direcciones >>
Entrada Bs.F. 25
Dirección General: Enrique Rodríguez y Ana Chin-A-Loy
Material corporal e interpretación: Ana Chin-A-Loy
Selección musical: Enrique Rodriguez
Voces: Leonor Lanza y Enrique Rodríguez
Instrumentos: Andrés Levell
Visuales: Vladimir De Chelminsky y Cristina Reymy
Diseño gráfico: Cristina Reymy
Textos: Enrique Rodriguez
NUEVA PRESENTACIÓN





Esta es una propuesta escénica de total improvisación basada en una colaboración “in situ” con artistas de otras disciplinas en búsqueda de nuevos lenguages de comunicación.
Se espera encontrar nuevos caminos de interpretación y de comunicación con diversos estilos musicales y propuestas escénicas.
Cada mes un reto diferente y funciones siempre distintas que no se repiten y que a lo largo de los meses pretenden construir una propuesta completa al juntar sus partes.
Han colaborado El Sagrado Familión y Javier Level en compañía de Rommel Nieves y Carlos Penso, Club Nuclear, Santo Jamin, Beatriz Malavé y María Elisa Al Cheikh, y Leonor Lanza.
Se presenta un miércoles al mes en la Sala Experimental del CELARG
Próxima entrega en marzo de 2010…
P.D: si te interesa participar en esta propuesta contáctanos y muéstranos tu trabajo para insertarte en este divertimento experimental a través del correo anachinaloy@gmail.com



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