Cisco Jiménez


Cisco Jiménez nació en Cuernavaca, Morelos en 1969. Aunque a temprana edad asistió a una escuela de arte en su ciudad natal, su formación y práctica no es necesariamente académica; trabajó con sus dibujos en un periódico local y estudió la carrera de Diseño Industrial. Siempre muy social, muy joven se inmiscuye en el mundo del arte donde rápidamente se da a conocer como un artista muy particular, como si no perteneciera a ningún estilo especifico, elaborando una obra perspicaz en su manera de presentarnos una visión irónica de la marginalidad. Otros en Cuernavaca lo conocen por su labor activista, por las manifestaciones callejeras, convocadas a través de correos electrónicos que riman imitando su obra.

Aunque ya hace un par de años que vive en la ciudad de México (DF) la obra de Cisco surge desde Cuernavaca, fue desde allí que se dio a conocer internacionalmente. Ha exhibido en las mejores galerías en México, Estados Unidos, Europa y participado en bienales y eventos de envergadura.






Un año atrás, en una muestra retrospectiva de su obra en el Centro Cultural Jardín Borda en Cuernavaca (ciudad conocida por su alta incidencia de turistas y residentes extranjeros), un periodista de La Jornada le preguntó ¿en que sentido entra la globalización en tu propuesta?, a lo que Cisco comentó: -La globalización desarrolló una cultura contemporánea con un lenguaje homogeneizado con símbolos que provienen de diferentes confines, y que ya no son tan pertinentes en esas localidades. Tal vez para bien, la globalización borra fronteras, pero también llega a destruir localismos, que es uno de los aspectos que hablo con mi obra; con mi trabajo trato de revivir o reavivar la idea de que hay un localismo que nos es inherente, que tiene una importancia y que podemos re-aprender de él, de no ser así no sirve de nada tanta globalidad.






La obra de Cisco Jiménez se basa en una iconografía y lenguaje típico del arte tradicional mexicano, donde el artista logra recontextualizarlo como representaciones vernáculas del mundo contemporáneo.






En sus obras existe la frecuente utilización de palabras provenientes de anuncios y carteles públicos -Comparable como cuando Frida Kahlo retoma de la tradición de los ex-votos. Cisco utiliza la palabra para hacer comentarios sociales y políticos: como elemento didáctico, religioso e incluso su lineamiento comercial. Recontextualizando, el crea sus propios iconos y nombrando sus creaciones con neologismos plenos de humor.   



  




En su obra, Cisco Jiménez admite la influencia del muralista mexicano José Clemente Orozco. "Ese tipo de dibujo muy visceral, muy rencoroso, muy energético me gusta mucho. Mi dibujo tiene que ver con la historia del arte en México. Es una convivencia dentro de este caudal que hay en la creatividad mexicana".





  



De manera insistente incorpora referencias publicitarias en las cuales se advierte la sátira y el humor de una evasión: "Como la economía está de la chingada (jodida) mejor les voy a describir a las trompas de falopio", nos dice en un cuadro muy cercano al punto de vista de Carlos Fuentes, a propósito de la realidad mexicana: "Es cierto porque es absurdo". Lo social y lo político se interrelacionan con la ironía en su obra; su arte de denuncia nos recuerda la mejor tradición de José Guadalupe Posada. La sexualidad y la condición humana son abordados desde la comicidad a partir de obras que rebasan las fronteras entre la escultura y la pintura.


     


Cisco no duda en ejercer una feroz crítica al estilo de vida de la "gente bien", pero sobre todo a la automatización del ser humano, a la anestesia acrítica (a diferencia de muchos artistas de su generación).






La propuesta de Cisco Jiménez se desarrolla desde la práctica habitual de deconstruir la realidad y los significados de la imagen y el lenguaje a través de una serie de "cositas" ( como el lo llama) en las que con distintos tipos de materiales particularmente pobres o crudos, insiste en la visceralidad de la primera intención del artista, y se detiene antes de que se llegue a la construcción del adorno, para resaltar la elegancia  y la metáfora. Como si de una "flatulencia" se tratara, su obra llega explosiva y ronca después de que se sus significados se intenten disfrazar y dispersar.




 






La superimposición, el collage, esta al centro de su práctica, que a la hora de mostrar su obra en espacios de arte, estos collages se desbordan y van apareciendo como instalaciones, en las cuales el espectador igual puede ver una de las primeras piezas del artista junto a la mas reciente. En un a experiencia que mas que visual se vuelve epidérmica con esas imágenes orgánicas que saltan de los manuales médicos y que de pronto se topan con algún objeto que Cisco encontró en algún bazar o mercado local, creando ambientes absurdos y contrapuestos, pero a la vez armónicos.



 


En los últimos años, Jiménez adopto una nueva imagen que frecuentemente pinta, dibuja o construye. Es una AK-47, la que representa como un icono totalmente contemporáneo, símbolo de "último recurso" en el imaginario de los pueblos frente a la globalización.








Cisco constantemente utiliza los objetos o referencias visuales contraponiéndolos en contextos específicos que conducen hacia una lectura satírica. Las evocaciones semánticas de unos elementos se entremezclan con los significados de otras representaciones llegando incluso al absurdo.












Fuentes: replica21 / e21proyectos / lajornadamorelos / exorcista08 / arts-history / jornada / fucares / ladentadurapostiz / dermografismosumo / amimegustasi /

 

29 de julio al 4 de agosto 2010, no.108

semanario  cultural  de  caracas

http://www.corneta.org

corneta