De Azote del Estado a Tesoro nacional
El pasado mes de marzo, Guy Debord (Francia, 1931-1994), fue declarado “Tesoro nacional” por la ministra francesa de cultura. Debord recibe este título 15 años después de su muerte, pero ¿quién era Debord? y ¿qué era el situacionismo?
Por Raúl Gurguete
Todo empezó en París con un grupo de artistas denominados Letristas, fundado por el neodadaísta Isidore Isou, y que proponía sustituir la cortesía por el ruido y la palabra por la letra. Influido por este movimiento, Guy Debord, un prototipo de personaje maldito de formación heterodoxa y autodidacta, que había nacido en París, en 1931, fundó la Internacional Letrista, una revista que presentaba otra alternativa al surrealismo. Pero no fue hasta 1957 cuando se fusionó con una nueva revista, la Internacional Situacionista (IS). Junto a Debord, los principales situacionistas fueron Isou, Michelle Bernstein, Gil Wolman Asger Jorn y Raoul Veneigem. En la Internacional Situacionista, Debord pudo por fin presentar su propuesta teórica, incluyendo en ésta a pensadores como Hegel, Marx, Lucaks, Feuerbach, Marat y Fourier.
La teoría situacionista tomó como principio el concepto alienante
Guy Debord redactó la obra más importante del movimiento: “La Sociedad del Espectáculo”, años mas tarde realiza una película basada en este texto.
del Espectáculo. Enfocando la alienación del trabajador, manifestó que ésta ya no tenía que ver con la explotación laboral sino que había conquistado al ocio que, aparentemente liberado de la producción industrial, tiene como objetivo expropiar el tiempo total de la vida. Los escritos de la IS asestaron un golpe ideológico a la cultura relativamente autosatisfecha y dependiente de la industria del entretenimiento. Debord dio el diagnóstico final, una nueva pobreza en el corazón de la abundancia, una pobreza que la proliferación de mercancías conserva, envuelve y disimula, pero no resuelve. Estos escritos dieron origen a La Sociedad del Espectáculo, publicado en 1967, que se compone de aforismos, sentencias breves y dogmáticas. Meses después de su aparición estalló el movimiento de mayo de 1968, en el que estudiantes y trabajadores reclamaron el derecho a controlar sus vidas.
Era el homo ludens en contra del homo faber. Así el situacionismo conoció su auténtica primavera. El Manifiesto Situacionista proponía los principios y el porqué del situacionismo. Estaba en contra del Espectáculo, del arte antiguo, del arte conservador, del fragmentario y del unilateral. Daba énfasis a los momentos vivenciales, a la producción colectiva y al anonimato (en el momento en que te conocieran eras parte del Espectáculo). Quería un arte con diálogo, en el que todos participaran e interactuaran. Se debían diseñar y crear situaciones relevantes para toda la sociedad. Por medio de ellas se suscitaba una reacción en cadena, se liberaba la vida diaria, se creaban pasiones y se generaba una revolución en el comportamiento para darle otro significado a la cultura. Fue una vanguardia artística, pero también un nuevo modo de vida. El arte no debía ser bello, contemplativo o duradero, simplemente debía provocar un impacto y olvidar cualquier pretensión de que la obra llegara a algún museo. El verdadero arte estaba en la vida, en la manera de transformar el mundo, liberar las pasiones, transgredir, convertir los momentos efímeros. El Situacionismo es una actividad cultural desde el punto de vista de la totalidad, como un método de construcción experimental del ser humano.
Incendiar el Louvre
La búsqueda de situaciones era el fondo de todo. Irrumpieron en Cannes durante el festival de cine, promovieron la toma de la Unesco e intentaron incendiar el museo Louvre; crearon antilibros encuadernados en papel de lija; cambiaron las señales de tráfico;
Encuentro de la Internacional Situacionista en Italia (1957) Guy Debord al centro.
algunas acciones
En una ocasión, se infiltraron por la sacristía en la catedral Notre Dame de Paris, y uno de ellos ofició una misa a la gente presente, al final de su presentación, declaró que dios estaba muerto.
En otra acción de détournement, a la deriva, uno de sus integrantes viajó por semanas en Alemania consultando un mapa de Londres.
Otro de sus miembros vendía sus pinturas en lienzo por metro. En equipo diseñaron unas máquinas que permitía al público realizar cientos de pinturas en solo unas horas.
alteraron el sentido de los mensajes gubernamentales; complementaron frases en carteles publicitarios; llamaban a conferencias falsas; alteraban el orden en los campus universitarios; pintaban las calles y colocaban estampas con frases situacionistas en cualquier lugar. Por esas acciones y otras fueron considerados como anarquistas, irreverentes, críticos furiosos, tanto del capitalismo como del socialismo, revoltosos, depravados y radicales. La meta de los situacionistas era utilizar la fuerza de manifestaciones culturales conocidas para transmitir mensajes y para despertar la reflexión, la sorpresa, el humor, el deseo de participar y el escándalo. Debord planteaba que la cultura es un sistema que puede ser alterado conscientemente si se entiende de manera profunda. El fin de la IS llegó en 1968. El movimiento se desbordó. Debord intentó dictar nuevas leyes, aunque quiso ir más allá, fue la acción verdadera lo que hizo de los situacionistas el movimiento de ruptura histórica más grande; los estudiantes de México, de Praga, de Alemania, siguieron a este pensador. La utopía de crear una nueva sociedad quedó en el fracaso, pero no las ideas. El arte contemporáneo, el street art, las críticas postmodernistas y los estudios culturales, han retomado las palabras de Debord; no pensar en la obra de arte o en su belleza, pero sí pensar en el acto, “la victoria –dijo– será para aquellos que sepan crear un desorden sin desearlo”.
Relacionado:
LA INTERNACIONAL SITUACIONISTA (corneta no 47)
LA SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO
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Fuente: Diagonal