17 al 23 de septiembre, 2009, no.63

semanario  cultural  de  caracas

corneta


JAMAC, artistas brasileros creando desde las comunidades


El colectivo brasilero JAMAC, de Sao Paulo, lleva varios años propiciando proyectos de murales estrictamente
ornamentales dentro de las favelas. En estos proyectos es la comunidad la que decide todo, desde la imagen, el color y la complejidad del diseño, hasta la coordinación de su ejecución. Aunque estos artistas sociales trabajan sin parar en estos proyectos, hacen también talleres formativos para propagar las técnicas y toda la comunidad se ve involucrada en las pintadas, en el caso de las  áreas públicas, y la familia en el caso de las fachadas de sus casas. Redefiniendo así la función social del artista visual como facilitador de prácticas colectivas de alto impacto comunitario.


Fue una propuesta iniciada por la artista visual Mónica Nador. Esta propuesta fue fundada como colectivo, luego del encuentro y colaboración con un grupo de artistas visuales provenientes de la práctica callejera del graffiti. Entre los artistas que destacan esta Paulo Meira, quien además es diseñador gráfico.


JAMAC, defiende la práctica de una pintura ornamental de módulos repetidos en serie, figurativos o abstractos, a la manera del papel tapiz o de un Art Deco, pero con pinturas de caucho y esténciles de acetato. En el caso de los figurativos, son elegidos estrictamente por el habitante de la casa y solicitados de acuerdo a sus gustos e imaginarios locales, negándose a iconos provenientes del consumismo de los media, con la intención de dignificar la experiencia visual de la comunidad y de intervenir sus socialidades rutinarias junto a la preservación de su memoria localizada y sus saberes.


En su visita a Venezuela, JAMAC, presenta una conferencia (14/09) a los estudiantes de artes visuales de la UNEARTE, y al público en general.  La charla forma parte de la serie de encuentros Diálogos Permanentes: Arte en la Calle, organizados por el Iartes; la temática central de este encuentro es El mural como experiencia comunitaria. En esta conferencia, mediante videos documentales, se pudo apreciar que la comunidad implicada manifestaba una transformación positiva de su entorno y de su autoestima, al no tratarse de intervenciones impuestas y realizadas sólo por el artista, sino de proyectos respetuosos y plenamente participativos.


A su vez, en el transcurso de esta semana dictan talleres y hacen pintadas en el Núcleo de Desarrollo Endógeno Fabricio Ojeda de la Parroquia Sucre, así como en otros. Para dejar una breve muestra de sus prácticas de pintura mural comunitaria y hacer intercambio de saberes con las barriadas populares organizadas de nuestra capital.




Entrevista al colectivo Jardim Miriam Arte Clube (JAMAC)

Por Ramón Pimentel y José Leonardo Guaglianone



¿Qué papel juega en sus proyectos la comunidad?


Mónica Nador: Nuestros trabajos son para ellos. Ellos son la razón del trabajo. Son el alma de la cosa.



¿Sus murales buscan comunicar mensajes a, o de, la comunidad, o son más bien ornamentales, decorativos, digamos?


Mónica Nador: Son más bien ornamentales y decorativos. Con los dibujos de las personas que participan de las oficinas (talleres). Pienso que la decoración es un elemento muy importante de nuestra cultura. Es muy importante habitar en un lugar donde tú te sientas bien. Es muy importante darnos nociones de organización del espacio, de la casa, nociones de civilidad, para las personas con quien trabajo.



¿Cómo se involucran los habitantes de las comunidades en las intervenciones, los colores, los diseños?


Mónica Nador: Los dibujos son hechos deliberadamente por ellos mismos. Siempre les estoy pidiendo elementos que hagan parte de su repertorio más ancestral, más viejo. Para  recuperar la cultura local, para valorizar la transmisión de los
abuelos, para valorizar aquí y ahora la tierra que se habita, aquí y ahora, por eso estoy en contra de la realidad virtual. Esa realidad virtual de la televisión que va penetrando los espacios de las personas, que se desligan de su propia realidad para partir de esa otra realidad, identificándose con los colores, las imágenes y los signos de la televisión. Se trata de volver a valorizar lo que es tuyo, porque en general en las favelas son personas que vinieron del interior del país hacia las grandes ciudades, entonces, sus propios valores desaparecen, se pierde el respeto a los más viejos…



¿Ustedes ven el arte mural en este momento como una estrategia de comunicación?


M. N.: No lo sé. Bueno sí, como un medio de expresión. Más que comunicación como para informar, transmitir otras visualidades. No como ese cuento literal: "soy una artista posmoderna", "hago un arte minimalista". Sabes, por otro lado, es que ya pinté mucho la imagen del Che Guevara. Ojo, lo adoro. De hecho, a partir de él he pintado mucho también al Subcomandante Marcos, como para actualizar esa imagen de las luchas sociales. Pero pinto esos símbolos de la misma manera que a una jarra de café o que el chal de la abuela, que hacen parte de la vida, de lo visual. No hay que discriminar nada.



¿Qué vieron, con qué se encontraron, socialmente, al hacer intervenciones dentro de las favelas?


M. N.: Descubrí que existe un abismo inmenso entre las clases sociales. Percibí que el abismo era mucho más profundo de lo que se podía suponer. La ruptura cultural es mucho más profunda, hasta el uso del propio lenguaje. Si tú le hablas desde esa cultura supuestamente "culta", muchas veces resulta que la persona ni siquiera te está entendiendo lo que dices. Los valores son completamente diferentes, distintos, de un sector social al otro. Percibo eso, que la distancia es inmensa.


Paulo Meira: Existe una falta de acceso, no sólo a la cuestión del arte, en las favelas... es una cuestión de la estructura familiar. La familia ya nace en la precariedad. El arte es una cosa difícil allí, ellos quieren salir a trabajar y mantener una familia dignamente y punto. Si vas a hacer arte en sus casas es un complemento, les tiene que gustar. Se trata de ir a incentivar a las personas, darles acceso, para que se muevan algunas cosas allí, entre ellos, para que surja algo nuevo. Facilitar un acceso a una información correcta. Superar la mala educación. Un acceso más directo a una información que tengas la certeza de que no sea manipulada. Por que un medio de comunicación, una música, la televisión, una iglesia, es decir, estos pastores que lo que buscan es dinero, y que la población les dan por su fe y nada cambia. Es un círculo vicioso. Trabajo, violencia. Desde robar para la familia, hasta sudar para comprarse un pantalón de marca.



¿Cómo empezó el interés por intervenir en las favelas?


M. N.: Porque vivo en Brasil. Es muy simple, hay muchas, ¿entiendes?, hay muchas. ¿Cómo no ver? No soy complaciente con este otro arte. No soy complaciente con la cultura burguesa. No. A pesar de frecuentarla, y ser un tanto repudiada por eso mismo. Repudiada por los colegas, por mis antiguos amigos. Bueno, es normal eso. Mira, cuando me fui a vivir a la periferia, a la favela, pensaba que la culpa de esa realidad era sólo de los burgueses, pensaba que sólo ellos eran horribles. Más no, pienso hoy que los hombres son horribles. Que lo humano se ha rebajado. Que no es sólo culpa de los burgueses. Pero eso sí, prefiero estar del lado de la favela, de las personas interesantes, pobres.



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