La Mentira Shakespeare


Al origen de proyectos culturales

de fines políticos



Que Shakespeare no era Shakespeare no es nuevo, sobretodo en el mundo anglosajón. En Inglaterra la Universidad de Stratford desde el siglo XIX está en disputa con Oxford, que asegura que Shakespeare no es el autor de sus obras. De allí la necesidad de este artículo, cuyas fuentes la mayoría son en inglés, dado que no existe suficiente material en español, y muchos intelectuales continúan citando a Shakespeare como el genio (Británico) trascendental, de la literatura de todos los tiempos. Shakespeare era iletrado. Su obra representa el precedente y un modelo para la realización de proyectos culturales de orden Imperial. El proyecto Shakespeare no solo expone la esencia de lo que es Hollywood hoy, pero en general, marca el origen de la imposición cultural con fines políticos, y a la vez, la demonización de aquellos que la cuestionan. Con Shakespeare se inicia la dictadura cultural imperial, nacen las agencias de espionaje globales, los tanques de pensamiento (think tank) y el gobierno en la sombra, tal como lo interpretamos hoy.



ANTECEDENTES  PREVIOS A SHAKESPEARE


En el siglo XVI, el poder político en Europa, básicamente estaba bajo el control del Papa, luego venían los reyes de estados fuertes, y así sucesivamente, reyes de estados menores, realeza, burguesía… Con Enrique VIII la corona británica entró en ciertas disputas con el Vaticano, el rey fue excomulgado y años más tarde cuando asume la reina Isabel I encuentra un país dividido por cuestiones religiosas. La primera medida que toma Isabel I fue establecer una iglesia protestante independiente de Roma; un hecho que enfurece al Vaticano y el Papa envía una orden por todo el mundo para asesinar a la reina.


La corona Inglesa sin duda se vio amenaza durante este período, por lo que crearon un círculo de protectores alrededor de la reina. Con el tiempo, en vista a prevenir de antemano cualquier atentado contra la corona este equipo de protectores se expande poniendo agentes en otros países como en Italia, Francia, Dinamarca, y en los países bajos.


Este círculo de protectores no eran militares sino gente de la nobleza altamente educada y preparada, con contactos e influencias en el extranjero, pero ante todo eran estrategas políticos. Este grupo marca el inicio de lo que serán más tarde los "tanques de

John Dee y la Reina Elizabeth I

 
pensamiento" (think tank) y agencias de espionaje británicas. El grupo estaba liderado por John Dee quien acuño el término "Imperio Británico" (British Empire) en su visión de hacer de Inglaterra una nación poderosa.


Tan temprano en la historia, es difícil determinar si John Dee era rosacruz o masón, pero ciertamente practicaba ritos paganos. Como consejero y protector de la reina firmaba su mensajes con el simbolismo pagano 007 -que años más tarde inspiraría la serie de James Bond. En una época de persecución religiosa esta práctica pagana incrementó el hermetismo del grupo. Este clic de pensadores y estrategas tenía como misión política, recoger información, comprar influencias, filtrar desinformación y avanzar una hegemonía cultural.


EL PROYECTO SHAKESPEARE


Una de las prioridades para poder formar un gobierno fuerte, e imperial, radicaba en unificar la lengua y hacerla simplificada y fácil para su difusión. Para esos años la aristocracia hablaba una especie de francés (langue d’ouil) y el pueblo inglés hablaba diferentes dialectos del sajón -a veces con una tendencia germánica, frisón, o con un acento holandés.


El viejo lobo John Dee se convirtió en el mentor del brillante joven Francis Bacon, quien tomaría el liderazgo del grupo de

Francis Bacon

 
"filósofos de la corona" para rediseñar la lengua y su difusión a través de una estrategia cultural. Así nace el proyecto Shakespeare: "Shake-speare" (se traduce: "agita la lanza" - ¡al ataque!)


Shakespeare es el apellido de un individuo que sí existió, pero apenas podía escribir, su nombre fue un frente que sirvió para desarrollar el modelo de escritor influyente de lengua inglesa.


El proyecto se desarrolló de manera colectiva, no había un escritor en particular detrás de Shakespeare, sino muchos. Algunos autores colaboraron sin saberlo, ya que se utilizó toda la red de agentes en el extranjero para compilar posibles obras, que luego eran traducidas y publicadas como "Shakespeare".


Las obras eran escritas, corregidas y revisadas entre varios autores; para los dramaturgos en los tiempos de la Reina Isabel I era una práctica habitual escribir en colaboración. No está claro cuantos autores participaron, pero seguido se menciona a algunos de los que se tiene certeza de que actuaron en nombre de Shakespeare.


Francis Bacon era un autor brillante, y publicó excelentes obras de su autoría. Actualmente son muchos los que piensan que Bacon es el autor de toda la obra de Shakespeare -tal como argumenta la Francis Bacon Society. Ya en su época Bacon fue cuestionado de ser el "autor oculto" a lo que respondió que "actuar sin dar la cara es una de las formas más cómoda para un dramaturgo”. - Una respuesta nada sorprendente para un miembro de los "filósofos de la corona" un clic pionero de lo que hoy conocemos como "gobierno en la sombra".


Edward de Vere, 17th Earl of Oxford: de Vere ha sido ampliamente proclamado por diferentes investigadores como autor de las obras “Shakespeare” particularmente por su fluidez para escribir poesía y teatro, aunque no se le atribuye ninguna obra en particular, se apunta algunas coincidencias entre los primeros años de la vida de Hamlet con algunos pasajes escritos en la Biblia familiar de los de Vere. (El escudo de
esta familia está representado con un León agitando una lanza "shaking a speare”).


Christopher Marlowe fue un dramaturgo apegado a la Corona, se dio a conocer con su famosa obra "Doctor Faustus”. Marlowe también actuaba como “agente al servicio de su Majestad”. Fue asesinado en una taberna en 1593, siendo aún joven y mucho antes de que las grandes obras de Shakespeare fueran escritas. Algunos investigadores argumentan que su asesinato fue falso y que Marlowe se trasladó a Italia y continuó colaborando con el proyecto Shakespeare.


William Stanley, 6th Earl of Derby: Stanley fue un escritor con la capacidad para haber escrito la obra completa de Shakespeare, sin embargo investigaciones académicas de diferentes autores lo apuntan como el coordinador, alguien que fue capaz de amalgamar los esfuerzos de diferentes colaboradores.


Sir Walter Raleigh: El autor investigador Henry Pemberton Jr. comenta en los primeros años de 1900, que Raleigh representa la figura de un hombre educado y al corriente de las costumbres de la nobleza y de otras culturas, además siendo miembro del clic de filósofos de la corona es muy probable que haya participado en la obra de Shakespeare.


Mary Sidney Herbert, Countess of Pembroke: Mary fue una poetiza, contemporánea con Shakespeare, tal vez la mujer con la mejor educación en toda Inglaterra de aquella época. Si bien no se la relaciona con toda la obra de Shakespeare, se han evidenciado pruebas que adjudican a Mary la autoría de los famosos Sonnets de Shakespeare. La fundación Mary Sidney Society aboga por la contribución de esta autora en la obra Shakesperiana.


Roger Manners, 5th Earl of Rutland. Manners pudo haber contribuido en algunas de la obras de Shakespeare, al menos se le comprobó haber traducido “Hamlet”. Manners que por años fue “agente al servicio de su Majestad” pasó varios años como embajador en Dinamarca, donde se presentó originalmente la obra de Hamlet.


Elizabeth de Vere. Autora altamente cultivada, participó en todo momento con el círculo de élite de este proyecto. Es hija de Edward de Vere (mencionado anteriormente), y la esposa de William Stanley (mencionado anteriormente).


Incluso hasta la reina Elizabeth I que publicó su propia poesía, se supone que participó en la elaboración de los Sonetos de Shakespeare. La lista continúa con autores como Ben Jonson, Thomas Middleton y muchos más; pero ¿quién era Shakespeare?



SHAKESPEARE

Disipando las dudas


William Shakespeare nació en el poblado Stratford-Upon-Avon el 26 de abril de 1564 y falleció el 23 de abril de 1616. Fue hijo de John Shakespeare y Mary Arden. Ambos firmaron su acta de matrimonio con una marca, y hasta la fecha no se consigue ningún documento escrito por ellos, lo que prueba que el pequeño William creció en una familia de iletrados. Su padre negociaba lana de oveja y fabricaba guantes, posteriormente ocupó algunos puestos municipales.

William Shakespeare, conocido como el bardo de Avon, se casa en noviembre de 1582 (a los 18 años) con Anne Hatthaway con la cual tiene tres hijos: Susanna, Judith y Hamner que falleció a temprana edad. De sus dos hijas no hay ninguna evidencia de que hayan recibido una educación. De Susana sobrevivieron algunos documentos con su firma “dibujada” no escritos con una mano habituada; y su hija Judith firmó documentos legales con una marca. Increíble, el supuesto genio literario no había educado a sus hijas.


William Shakespeare vivía a un kilómetro de la casa de estudios de Stratford donde se alega que hizo su educación, pero no hay ningún documento
que corrobore su paso por esa institución. El director de Stratford, Thomas Jenkins, y el resto de los profesores eran todos graduados de Oxford. Rigurosas investigaciones en los documentos dejados por estos académicos, ninguno se refiere a Shakespeare, ni siquiera mencionándolo al pasar como estudiante o colega.


Sin ningún registro sobre su educación, cabe preguntarse dónde o cómo adquirió el vasto conocimiento literario y cultural que muestra en sus obras. Aun más, resulta imposible pensar que alguien, incluso con educación haya escrito poemas y obras con un vocabulario tan extenso, se calcula que se valió de entre 18.000 y 29.000 diferentes palabras. Algo que incluso hoy, requiere un equipo académico para expresar tanta riqueza.


Por otro lado, lo más curioso es que ningún texto manuscrito de Shakespeare sobrevivió a su muerte. Las investigaciones oficiales apuntan que en 1613, en el famoso Teatro Globo (que era propiedad de los "filósofos de la corona") durante una presentación se disparó una bala de cañón y prendió fuego al teatro. “El incendio destruyó todas las obras archivadas de Shakespeare. No queda ningún manuscrito original de sus obras. (Apunta Wikipedia, y agrega...) En 1613 -ese mismo año deja de escribir, tal vez a causa de la impresión provocada por el incendio del teatro”.


Increíble, del "genio" de la escritura no queda ningún texto, ni siquiera una carta de su puño y letra. Por otro lado, sí sobrevivieron algunas de sus firmas, por lo menos seis de ellas que fueron confirmadas como autenticas. La apariencia de estas firmas definitivamente nos lleva a pensar que provienen de una mano ágil, que escribió miles de textos. Parecen más bien de alguien iletrado donde se destaca que entre firma y firma ni siquiera es consecuente en el deletreado de su nombre.




Luego de la conveniente desaparición de todos sus manuscritos en el incendio del teatro, Shakespeare se retira a su pueblo natal y muere tres años más tarde el 23 de abril de 1616. Dejó una herencia escrita, cuyo texto es mundano y para nada poético; y no hace ninguna mención de sus papeles personales, libros, poemas, o de sus 18 obras que quedaron sin publicar al momento de su muerte. La única mención que hace en lo que se refiere al Teatro es -un regalo monetario a su colegas actores- en una frase insertada entrelíneas, aparentemente luego de que el texto de la herencia fue escrito, lo que hace sospechar sobre la veracidad de este requerimiento.


No existe ninguna documentación que indique que a la ocasión de la muerte de Shakespeare hubo ceremonias o funerales públicos. Elogios, y poemas de conmemoración se publicaron solo siete años después de su muerte y simplemente como un prefacio en la colección First Folio de aquella época.



CUESTIONANDO A SHAKESPEARE

Todo apunta a ser un proyecto elaborado desde las más altas esferas.


El mayor, y tal vez único argumento de que Shakespeare sí fue el autor de sus obras, se basa en que su cuestionamiento público comenzó cien años después de su muerte. Sobre esto, y tal como sucede hoy con imposiciones culturales, hay tres aspectos a considerar:


Uno es que mientras el “autor” vivió, las obras de “Shakespeare” no eran tan conocidas; si se quería mostrar obras excepcionales, no se podía adjudicar la autoría, en aquel momento, a un individuo prácticamente iletrado. De modo que si Shakespeare pasó por el círculo de dramaturgos londinenses fue uno más de cientos -no había razón para cuestionarlo.

Esto también tiene que ver, que si bien las obras de "Shakespeare" fueron bien construidas, estaban lejos de ser "geniales". Autores como Voltaire, consideraron que las obras de Shakespeare eran mediocres. T. S. Elliot, Nobel, poeta y dramaturgo y uno de las grandes plumas inglesas, considera Hamlet con toda razón “un fracaso artístico”. Bernard Shaw decía que Shakespeare era un pésimo escritor. Estos hechos y comentarios nos llevan al siguiente punto.

Escena creada por el Instituto Tavistock.

Los Beatles eran una buena banda, pero casi nadie los conocían hasta que el think-tank Tavistock los encontró.

 

Hay que considerar que este proyecto (del colectivo de élite de los "filósofos de la corona”) tenía la capacidad para instaurar un poderoso programa de difusión. Y en efecto, luego de la muerte de Shakespeare, gradualmente año tras año se desató la maquinaria de propaganda jamás puesta en marcha. Obras de Shakespeare fueron corregidas, retocadas y puestas en escena con la más amplia fanfarria. "Les guste o no les guste" tal como hoy, Shakespeare fue impuesto bajo una profusa publicidad. Fue declarado Poeta Nacional y elevado a la estatura de Genio (siglo XIX). Y fue allí cuando lo absurdo se hizo obvio, y se lanzó un rotundo cuestionamiento de su autoría por parte de artistas, intelectuales e incluso instituciones académicas.


Y el tercer punto a notar es cómo desde las más altas elites de poder se protegió la autoría de Shakespeare. Investigadores que cuestionaban la veracidad de este autor fueron condenados y demonizados. También se escondieron pruebas y declaraciones oficiales que desnudaban a Shakespeare como una mentira, e incluso hubo casos de encarcelamiento, tal como si se tratase de una religión. En sus inicios este cuestionamiento alcanzó limites represivos, pero en la actualidad no es para menos.


Cabe citar el caso de los británicos Mark Rylance y Derek Jacobi, dos actores-intelectuales muy reconocidos y
Miembros de la Coalición sobre la autoría de Shakespeare mostrando la Declaración de la Duda Razonable -una lista de hechos y plagiarismos que derrumban el mito de Shakespeare
 
galardonados en el ámbito del teatro actual londinense. Rylance hasta el 2005 fue el director del Teatro Globo, ambos se destacaron en interpretaciones de obras de Shakespeare. En 2007 fundaron la Coalición sobre la Autoría de Shakespeare (Shakespeare Authorship Coalición). Pero a pesar de que lograron acumular la mayor base de datos que prueban que Shakespeare era simplemente un frente, por temor a represalias, su Coalición tímidamente argumenta que tiene dudas, y simplemente hace un llamado para que se realice una investigación oficial. (Algo que nos recuerda a los investigadores del 11 de Septiembre, que a pesar de todas las pruebas acumuladas, simplemente se demanda otra investigación oficial; imaginándose que en una segunda rueda los oficiales reconocerán su manipulación).


Shakespeare continúa siendo un proyecto político.




CUESTIONAMIENTOS PÚBLICOS (Histórico)


La sátira; contar la verdad en “broma” ha sido siempre un escapismo para hablar de temas considerados tabú -o reprimidos (actualmente muchos estadounidenses recurren al humor y a la sátira de los Talk Shows para enterarse de noticias que los canales oficiales no reportan). Así, la sátira fue la estrategia para cuestionar la autoría de Shakespeare en sus inicios. Los primeros textos que cuestionaron Shakespeare fueron los “Inns of Court lawyer-poets” de Joseph Hall y John Marston publicados en 1597 y 1598. Aquí los autores en un diálogo satírico se refieren al poema "Venus y Adonis" de Shakespeare como algo mediocre, señalando a la vez el moto “Mediocria firma” de un jurista-poeta en dicha historia. Incluso dicho sello pertenece a otros autores de la época, lo que indica que el medio del teatro londinense ya estaba al corriente de que Shakespeare era un frente.


El dramaturgo y poeta Ben Jonson, contemporáneo de Shakespeare, también demistificó a este autor exponiéndolo como un impostor. Jonson realizó una serie de sátiras donde refiriéndose al Soneto 76 de Shakespeare comenta de su “poco o nada de conocimiento del Latín y nulo sobre el griego”; Jonson reitera estas alegorías en su colección "On Poet-Ape" publicada en 1616.
Delia Bacon fue la primera en apuntar que había un colectivo de escritores trabajando en la "sombra" con fines políticos. Realizó una profunda investigación, viajó a Inglaterra a revisar documentos e hizo trámites legales para abrir la tumba de Shakespeare. Su presencia fue mediatizada -y demonizada; estando en Stratford misteriosamente "enfermó" y fue regresada a EE.UU. e internada en un asilo, donde más tarde falleció.
 


Más allá de la sátira las primeras publicaciones que surgen cuestionando abiertamente la autoría de Shakespeare fueron The Romance of Yachting (1848) de Joseph C. Hart; y cuatro años más tarde Dr. Robert W. Jameson publica anónimo en el diario Chamber’s Edinburgh Journal “¿Quien Escribió Shakespeare?” (Who Wrote Shakespeare).


Ahora, las primeras investigaciones profundas que claramente establecen que Shakespeare no fue el autor de sus obras, aparecen en 1857, con las publicaciones de Delia Bacon y una segunda de William Smith. La investigación de Delia Bacon (escritora estadounidense 1811-1859), se destaca por ser la primera, que con una investigación concisa, titulada “William Shakespeare y su Obra. Una investigación sobre Ellos” (William Shakespeare and His Plays; An Enquiry Concerning Them) donde demuestra que detrás de Shakespeare había un abanico de autores. Delia argumenta que eran un clic de políticos que se lanzaron en este proyecto (secreto) con el fin de influenciar y manipular la sociedad británica de la época.


Ya para finales de siglo el cuestionamiento público de este autor parecía no tener contención, por lo que se pone en movimiento una campaña “mediática” para reinstaurar la figura de Shakespeare. Pero la respuesta fue la misma, despertaba aun más, la furia de los intelectuales. Es así que en 1891 se publica un gran compendio y con un gran tiraje de unidades titulado “La teoría Derby - cuestionando la autoría de Shakespeare”. Esta era una investigación académica (de varios autores) que no solo exponía la imposibilidad de que Shakespeare haya escrito sus obras, pero también demostraba que William Stanley habría sido uno de los autores.


A fines del siglo XIX la propaganda adulatoria de Shakespeare se encuentra a plena máquina, es para esta época que se lo declara oficialmente "poeta de poetas" y elevado a genio trascendental. Fue para estos años (1901) que Bernard Shaw acuñó su propio término, calificando estas acciones como una “bardolatría” refiriéndose a la idolatría del bardo de Avon. Para esa época, para la gran mayoría del público avezado a las artes, conocía como mínimo que el autor del pequeño poblado de Stratford-Upon-Avon era un personaje rústico y de escasa educación. Es así que en cuanto más se difundía las grandes cualidades de este genio más evidente se hacia la disonancia entre su reputación y su biografía.



(A la izquierda) El busto de Shakespeare en Stratford tal como era mostrado en 1656

con una bolsa con lana de oveja producto del comercio de su familia.

(A la derecha) El busto tal como se lo muestra hoy en día: como un hombre de las letras.


Es en estos años que la Universidad Stratford (de la región natal de Shakespeare) hace una revisión (mejora) y compilación de la vida y obra del autor y crea un instituto para defender y preservar la memoria del “genio”. A los pocos años desde la Universidad de Oxford se crea la Shakespeare Oxford Society para refutar la “versión oficial”, argumentando que fueron varios los autores detrás del seudónimo Shakespeare (y la mayoría del condado de Oxford). Con esta disputa a nivel académico (universitario) se oficializa la duda sobre la autoría de Shakespeare; una disputa, que originada en el siglo XIX continúa hasta nuestros días. Actualmente la Universidad de Princeton de EE.UU. también creó un centro de investigación confirmando que Shakespeare era un impostor.



CONFIRMADOS PLAGIOS


Prácticamente en todas las obras de Shakespeare la trama proviene de la obra de otros autores. Así como la compañía Disney toma clásicos de diferentes culturas y los recuenta a su modo, Shakespeare tomó hechos históricos y la ficción de otros autores y las hizo suyas. Es conocido que Romeo y Julieta, una de las obras más famosas de Shakespeare, fue traducida por Arthur Brooke de una novela italiana.


La famosa intriga de “Hamlet” (1601), tampoco es una obra original de Shakespeare, es una copia de la “Historia de los daneses”, escrita a principios del siglo XIII por Saxo Grammaticus y adaptada por primera vez por Thomas Kyd, e incluso existe una versión de Belleforest mucho antes que el Hamlet de Shakespeare.


Otro clásico “Otelo” fue robado de su fuente italiana, que no había sido publicado en inglés. Es una copia de “Un Capitán Moro” (Un Capitano Moro) de Cinthio, un discípulo de Boccaccio, y que fue publicada en 1565.


En cuanto a "El Rey Lear"(1606), desciende en línea directa de 'Gorboduc', tragedia en verso blanco representada en 1562 por Thomas Sackville.


El clásico de los clásicos “Macbeth” es del dramaturgo Thomas Middleton, cuya obra “La Bruja” (The Witch) tiene una total afinidad con Macbeth.



Algunas personalidades que cuestionaron la versión oficial de Shakespeare


Voltaire (François-Marie Arouet) - escritor, filósofo

James Joyce - escritor

Charles Chaplin - actor, cineasta

Mark Twain (Samuel Langhorne Clemens) - escritor

Charles Dickens - escritor

William Henry Smith - escritor, político

Sigmund Freud - científico, sicólogo

Orson Welles – actor, director, escritor, productor

Malcolm X - orador, activista en derechos humanos

William James - sicólogo, filósofo

Otto von Bismarck - estadista, militar, político

Charles DeGaulle - estadista, político

Helen Keller -activista política, oradora

John Galsworthy - escritor, premio Nobel 1932

William Comyns Beaumont - reconocido periodista del Daily Mail

Sir Derek Jacobi - laureado actor británico

Cyrus Durgin - escritor crítico en el Boston Globe

Henry James - escritor, crítico

Peter Dawkins - autor, profesor, arquitecto

Mark Anderson - periodista, investigador en astrofísica

Charles Wisner Barrell - investigador, autor, crítico de arte

Harry Blackmun - Juez en la Corte Suprema de EE.UU.

Marjorie Bowen - historiador británico, novelista

Gelett Burgess - escritor, crítico, poeta, artista plástico

William Farina - investigador, escritor, ensayista

Sir John Gielgud - actor, presidente de la asociación internacional Shakespeare

Sir George Greenwood - abogado, miembro del parlamento británico

Michael H. Hart - autor, investigador en astrofísica

Warren Hope - académico, profesor de Inglés

Christmas Humphreys - juez, escritor

Jeremy Irons - actor

J. Thomas Looney - autor, investigador en la Escuela Británica de Teatro

David McCullough - historiador, escritor

Charlton Ogburn - historiador, periodismo de investigación


ENLACES (en inglés)


The Shakespeare Authorship Coalition -Recientemente lanzaron la “declaración de duda razonable” en el tema de la autoría de Shakespeare. Los reconocidos actores británicos Derek Jacobi y Mark Rylance iniciaron esta petición en 2007.


Shakespeare Oxford Society


The Shakespeare Authorship Trust - Un organismo centrado en el cuestionamiento de la autoría de Shakespeare.


The Shakespeare Mystery


Shakespeare's Unorthodox Biography


VIDEO: explica le época y el contexto en el que "el proyecto" Shakespeare surge.

Una presentación de un hora de duración, pero no tiene desperdicio.




 

semanario  cultural  de  caracas

http://www.corneta.org

corneta