El tiempo y la arquitectura

de Carlos Raúl Villanueva



El jueves 19 en el Museo de Bellas Artes, a las 3 de la tarde, se llevará a cabo el segundo día del ciclo de charlas “Arquitectura en tiempos de Carlos Raúl Villanueva”, donde los ponentes disertarán sobre la historia de
la arquitectura moderna en Venezuela y las diferentes etapas de la obra del maestro Carlos Raúl Villanueva. Estas conversaciones se realizan en el marco del 71 aniversario de la inauguración de la primera sede del MBA, y además por su reciente reapertura.


El panel de ponentes invitados se compondrá por los arquitectos Juan Pedro Posani, Director del Museo Nacional de Arquitectura; William Niño Araque, investigador de la GAN; y Félix Gómez, Museógrafo del Museo de la Estampa y del Diseño Carlos Cruz-Diez.





La gran obra del arquitecto Carlos Raúl Villanueva:

Ciudad Universitaria de Caracas

RECONOCIDA POR LA UNESCO PATRIMONIO MUNDIAL EN EL AÑO 2000

La obra del arquitecto venezolano Carlos Raúl Villanueva es tomada como ejemplo “de los más altos ideales de urbanismo, arquitectura y arte, representativos de la utopía moderna”.



Por Heyra Zerpa



Caminar por la Plaza Cubierta de la Universidad Central de Venezuela (UCV), pasar por la Biblioteca Central y las puertas de entrada al Aula Magna, para desembocar
en la Plaza del Rectorado o en la llamada “Tierra de Nadie”, es percibir la majestuosidad del proyecto denominado “Síntesis de las Artes”, diseñado por el arquitecto venezolano Carlos Raúl Villanueva en el año 1943.


Hoy en día, la Ciudad Universitaria de Caracas, con más de 50 años de existencia, es considerada una de las obras más espectaculares de la arquitectura moderna, llegando a ser declarada por el Comité de Patrimonio de la UNESCO, como Patrimonio Cultural de la Humanidad en el año 2000.


Es así como toda la comunidad ucevista ratificó su condición de privilegiada al disfrutar cotidianamente de las 202 hectáreas de la Ciudad Universitaria, descrita en el texto de la declaración de Patrimonio Mundial como una “obra maestra de la arquitectura y el arte moderno, reconocida por sus valores paradigmáticos y singulares”.


Por ello, todo el que viva en Caracas o esté de visita en la ciudad tendrá que ver con la Ciudad Universitaria de la UCV, obra que en el mundo de las universidades antiguas con acento medieval y las de claustros más modernos, encuentra su propio lugar distinguido por
la concepción humanista y los portentos de la imaginación de Carlos Raúl Villanueva.


Justamente, en el año 2000 se celebró el centenario del nacimiento del arquitecto, artífice y creador del proyecto que integró las artes al espacio arquitectónico, incluyendo obras de artistas venezolanos como Alejandro Otero, Héctor Poleo, Mateo Manaure, Francisco Narváez, Oswaldo Vigas y Jesús Soto, además de consagrados talentos extranjeros como Alexander Calder, Fernand Léger, Henri Laurens, Jean Arp y Víctor Vasarely.



Valor excepcional


La ceremonia oficial de declaración de la Ciudad Universitaria como Patrimonio Mundial fue el 18 de enero del año 2001, evento que contó con la asistencia de
las autoridades del momento, entre ellas, el director general de la UNESCO, Koichiro Matsura, y el entonces rector de la UCV, Giussepe Gianetto.


La UNESCO consideró que “el valor universal excepcional de este bien cultural, merece la protección de la comunidad internacional para beneficio de la humanidad”, de esta manera la Ciudad Universitaria se convierte en un tesoro a preservar y cuidar, un espacio glorioso y dignificante.


Vale recordar que el proyecto de la UCV fue iniciado por Villanueva durante el gobierno de Isaías Medina Angarita, siendo la fase culminante de su desarrollo los años 1952-53 en el apogeo de la dictadura perezjimenista. Al respecto y ante
las críticas recibidas por aceptar el apoyo económico del régimen dictatorial, Villanueva se defendió diciendo: “la dictadura pasará pero esta obra permanecerá”. Tenía razón.


El genio creador, graduado en la Escuela de Arquitectura y la Escuela Nacional de Artes de París, siempre reafirmó su visión humanista, global, universal y por lo tanto, local de la arquitectura, asegurando que su medio expresivo “es el espacio interno, el espacio fluido, gozado por los hombres”.


Los registros históricos de la Ciudad Universitaria dan cuenta de que el Hospital Universitario fue lo primero que se construyó, en el año 1945, y posteriormente, en el año 1952 se comienza a ejecutar el espacio central del proyecto “Síntesis de las Artes”: el Rectorado, Biblioteca Central, Aula Magna y Plaza Cubierta.


En esa zona se encuentran obras de arte como Positivo-Negativo de Víctor Vasarely, las esculturas Amphion de Henri Laurens y el Pastor de Nubes de Jean Arp, y los murales de
Fernand Léger, Mateo Manaure, y Pascual Navarro, situadas todas a lo largo de la Plaza Cubierta; además, están el vitral de Léger y la Ráfaga de Nieve de Alexander Calder, ubicadas en la Biblioteca Central; más las impresionantes Nubes acústicas o Platillos Voladores del mismo Calder, localizadas en el techo del Aula Magna.


Sobre esta última obra, Calder, artista norteamericano muy amigo de Villanueva, expresó: “ninguno de mis móviles ha hallado un ambiente
más extraordinario o más grandioso. Este es el mejor monumento a mi arte”, comentario con el cual alababa la imponente Ciudad Universitaria de Caracas, denominada “Ciudad Museo” por el periodista y crítico de arte venezolano, Juan Carlos Palenzuela.


Más esplendor


El verdor de los jardines, incluído el bosque de los Chaguaramos,
el juego de luces, sombras y corrientes de aire que entran por las rendijas de las paredes, y en general, la arquitectura paisajista que Villanueva también integró al proyecto, conforman un ambiente inspirador y dignificante, donde nada parece estar fuera de lugar.


El Jardín Botánico de la UCV también forma parte de la Ciudad Universitaria y en el área deportiva están los estadios olímpico y de béisbol, más el complejo de piscinas, gimnasio cubierto y las canchas de tenis, basket y volibol.


En definitiva, la maravillosa obra de la Ciudad Universitaria es valorada y apreciada cada vez más, en Venezuela y el mundo. Su creador, Carlos Raúl Villanueva dejó una obra que como el arte, tan importante para él, trascendió en el tiempo.


¿En riesgo?


La gran cantidad de estudiantes que se desplazan por la Ciudad Universitaria, sumada al plantel docente y los empleados, pudieran alcanzar las cien mil personas diarias, cifra que quintuplica las 20 mil personas que originalmente podía albergar el complejo ucevista.


Esa situación ha generado un fuerte y notable desgaste de las instalaciones e infraestructura de la universidad, situación compleja que se suma al hecho de
que no hay más espacio útil para incorporar nuevas edificaciones que reciban la creciente demanda estudiantil.


El problema es grande, sobre todo cuando el compromiso de preservar la hazaña arquitectónica que constituye la Ciudad Universitaria, ya fue pactado: ésta es Patrimonio Mundial de la Humanidad, y como tal debe garantizarse su conservación y adecuado mantenimiento.





Fuente: revista sala de espera




 

19 al 25 de febrero, 2009, no.33

semanario  cultural  de  caracas

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