
EL TECHO DE LA BALLENA
El techo: medio siglo después
Exposición en la Galería de Arte Nacional (GAN)
El Techo de la Ballena 1961 Antología 1969
Libro de Monte Ávila Editores Latinoamericana
Este domingo 1 de noviembre, 11am
Inauguración de la muestra y presentación de libro en la GAN

La antología surge ante la necesidad de contar con una compilación que reúna la obra de escritores, artistas plásticos y activistas políticos pertenecientes a “El Techo de la Ballena”, grupo de marcada importancia en la cultura venezolana de los años 60. El libro rescata obras esenciales y da a conocer otras que no llegaron a formar parte de selecciones anteriores. El prólogo y notas son de Juan Calzadilla, la selección y edición de Israel Ortega Oropeza, y el concepto gráfico e imágenes de Daniel González.

El libro se divide en cinco partes que rescatan formas de expresión propias de los balleneros, a saber Manifiestos, Literatura, Artes Plásticas I, Artes Plásticas II y Testimonios.
“Para la restitución del magma” fue el primer manifiesto del memorable grupo, impreso en Rayado sobre El Techo, n° 1, Ediciones de El Techo de la Ballena, el 24 de marzo de 1961, en Caracas. Es un texto vanguardista en donde la norma queda de lado para atender la restitución del magma, proclaman: “Es necesario restituir el magma la materia en ebullición la lujuria de la lava colocar una tela al pie de un volcán restituir el mundo la lujuria de la lava demostrar que la materia es más lúcida que el color” (p. 3)
Dámaso Ogaz

Para los balleneros el significado del proyecto se encuentra en la propia obra, en el movimiento “de fuerza combativa”, no en clichés que pretendan atribuir ni en razones. Ya asomarían esta idea en varias oportunidades “Demostrar que la Ballena, para vivir, no necesita saber de zoología, pues toda costilla tiene su riesgo, y ese riesgo, que todo acto creador incita, será la única aspiración de la Ballena.” (p. 9)
J.M. Cruxent

Se encontraban en contradicción con la academia, “la complacencia comercial” e instituciones culturales de la época: “Percibimos, a riesgo de asfixia, cómo los museos, las academias y las instituciones de cultura nos roban el pobre ozono y nos entregan a cambio un aire enrarecido y putrefacto. La Ballena quiere restituir la atmósfera.” (p. 9) La intención que tenían no era revivir ni “resucitar” movimientos artísticos, al contrario, era el encuentro con la experimentación, el instinto, el “rechazo constante” y el riesgo. Atacaron la llamada “responsabilidad” del artista que se traducía en “huera satisfacción de «haber llegado» y halagarse las orejas (¡pobre oreja de Van Gogh!), cuando un grupo de jovencitos puede llamarlo maestro.” (p. 11) Creían en otra responsabilidad, completamente opuesta: “Como los hombres que a esta hora se juegan a fusilazo limpio su destino en la Sierra, nosotros insistimos en jugarnos nuestra existencia de escritores y artistas a coletazos y mordiscos.” (p.17)
A la pregunta inquisidora “¿Por qué la ballena?” Adriano González León responde: “No vamos a dar una respuesta pura y simple. Siempre hemos odiado la voracidad de los interrogatorios, y un examen es un examen, llévese a cabo en el aula, en el café o en la Dirección General de Policía.” (p.19)


Caupolicán Ovalles
En 1985 el sello Libros Raro publicó la cuarta edición revisada de Al sur del Equanil de Renato Rodríguez, la primera edición se realizó en 1963 justo cuando El Techo de la Ballena se encontraba en pleno apogeo. En la contraportada de esta cuarta edición varios personajes comentan sobre Renato Rodríguez y su novela. Entre las declaraciones destacan frases que se atribuyen a los balleneros David Alizo, Salvador Garmendia y Edmundo Aray. Una de las frases se atribuye a J.M. Guillent Pérez quien se pregunta: “Y ¿qué van a hacer ahora los de El Techo de la Ballena?”. Esta interrogante pareciera tener vigencia hoy en día cuando el arte de los balleneros todavía despierta el interés del público.

Junto a la literatura las artes plásticas constituyen un eje central de la estética ballenera. Entre los artistas destacados en la compilación se encuentran Daniel González, Alberto Brandt, Fernando Irazábal y Jacobo Borges. En los apartados que conciernen a las artes plásticas se encuentran textos y catálogos referentes a las exposiciones. El quinto apartado, dedicado a los “Testimonios”, muestra escritos de Adriano González León, Rodolfo Izaguirre, Carlos Contramaestre, Edmundo Aray, Dámaso Ogaz, Juan Antonio Vasco y Ángel Rama. El libro cierra con una “Cronología” de exposiciones y publicaciones.
Adriano González León haciendo un balance del proyecto ballenero intuyó la curiosidad que conseguiría despertar el movimiento a futuro: “La ballena abandona su aventura natatoria para que la examinen los pescadores que vienen detrás. Y detrás viene todo: la vieja literatura, el arte viejo, la retórica, el realismo demagógico, el intelectualismo, los profesores, los sectarios, la policía de Rómulo Betancourt y los infantes de marina norteamericanos” (p. 108)
Fuente: Prensa MAELCA

